Montero deja el IEEPO y Juchitán amplía su crisis política
La salida del exalcalde de Juchitán ocurre mientras el municipio entra en una nueva etapa tras la desaparición del Ayuntamiento.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- La salida de Emilio Montero Pérez de la Dirección General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) adquiere otra dimensión al observarse dentro de la crisis que sacudió esta semana a Juchitán de Zaragoza, municipio que gobernó antes de incorporarse al Gobierno de Oaxaca.
Montero dejó el cargo el viernes, en una jornada en la que el Congreso del Estado aprobó la desaparición del Ayuntamiento de Juchitán con 35 votos a favor y ninguno en contra, después de que el gobernador Salomón Jara Cruz solicitara formalmente la medida.
Su renuncia no ha sido presentada oficialmente como una consecuencia de las investigaciones que involucran a autoridades juchitecas. Tampoco existe, hasta ahora, información oficial que señale a Montero como imputado en la causa penal contra el presidente municipal detenido, Miguel Sánchez Altamirano.
Pero su salida ocurre en un momento en que los vínculos políticos y administrativos construidos alrededor de Juchitán están bajo un escrutinio mayor.
Del Ayuntamiento al Gobierno estatal
Montero fue presidente municipal de Juchitán antes de incorporarse a la administración estatal. En noviembre de 2022 solicitó licencia al cargo y posteriormente asumió la dirección del IEEPO, que encabezaba desde diciembre de ese año.
Sánchez Altamirano, detenido esta semana, tuvo participación en la administración municipal encabezada anteriormente por Montero y posteriormente llegó a la Presidencia Municipal.
Esa trayectoria compartida vuelve relevante la salida del titular del IEEPO, aunque una relación política o administrativa previa no constituye por sí misma responsabilidad penal.
Las autoridades tampoco han informado que Montero sea investigado por los delitos atribuidos a Sánchez Altamirano.
La precisión importa porque la crisis de Juchitán ha producido en los últimos días una cadena de señalamientos políticos, pero no todos ellos se han convertido en acusaciones formales.
El IEEPO queda bajo otra mirada
La salida de Montero también ocurre después de que trascendieran cuestionamientos sobre la presencia de personas vinculadas con la estructura política de Juchitán dentro del IEEPO.
Reportes periodísticos han señalado la existencia de funcionarios y regidores relacionados con el municipio que aparecían en la estructura laboral del instituto. Esos señalamientos abrieron preguntas sobre las conexiones entre la administración municipal y una de las dependencias más grandes del Gobierno de Oaxaca.
Hasta ahora, esos cuestionamientos no equivalen a una determinación de responsabilidad administrativa o penal.
Lo que sí cambia es el contexto: el IEEPO deberá continuar su operación con un nuevo responsable mientras el Gobierno estatal enfrenta las consecuencias políticas de la crisis juchiteca.
Juchitán ya no es sólo una crisis municipal
En apenas unos días, el caso pasó de una investigación contra autoridades municipales a una intervención de las estructuras de seguridad y, posteriormente, a la desaparición del Ayuntamiento.
El presidente municipal Miguel Sánchez Altamirano fue detenido y enfrenta una investigación por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado. También fue detenido Jhon Keny Moreno Segura, excomisionado de la Policía Municipal.
El Gobierno de Oaxaca desplegó fuerzas estatales y federales en Juchitán y retiró el armamento de la Policía Municipal para mantenerlo bajo resguardo estatal.
Después llegó la decisión política: Jara solicitó al Congreso desaparecer el Ayuntamiento y el Legislativo aprobó la medida el mismo día. Ahora Juchitán tendrá una administración municipal extraordinaria y posteriormente un Concejo Municipal, mientras se busca restablecer la conducción institucional del municipio.
La salida de Montero deja preguntas abiertas
La renuncia de Montero no responde, al menos públicamente, a una explicación detallada sobre las razones de su salida. Esa ausencia de explicación convierte el momento político en parte de la noticia.
El exalcalde de Juchitán deja el IEEPO precisamente cuando el municipio que gobernó se encuentra bajo una intervención institucional extraordinaria y cuando las relaciones políticas construidas alrededor de esa administración están siendo revisadas públicamente.
Por ahora, no existe una imputación oficial contra Montero relacionada con el caso penal de Juchitán. Lo que sí existe es un cambio en el tablero: el hombre que pasó de gobernar Juchitán a dirigir el sistema educativo estatal deja el cargo justo cuando la crisis de su antiguo municipio ha alcanzado al Gobierno de Oaxaca y al Congreso.
La pregunta que queda abierta no es sólo quién ocupará ahora la dirección del IEEPO, sino qué alcance tendrá el reacomodo político provocado por la crisis de Juchitán.
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