Sókó, el cine de Oaxaca entre Alzheimer, migración y memoria
El primer largometraje de Nicolás Rojas Sánchez, inspirado en su abuela y un tío ausente, recupera historias de San Juan Mixtepec.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- Una mujer al filo del Alzheimer sueña con volver a encontrarse con el hijo que emigró a Estados Unidos hace tres décadas. Un 24 de junio, durante la fiesta de San Juan, la tierra de sus ancestros hará posible el encuentro. Esa es la historia de Sókó, primer largometraje del cineasta oaxaqueño Nicolás Rojas Sánchez, originario de San Juan Mixtepec.
El drama de ficción, de 110 minutos, aborda la vejez, la enfermedad, la migración y la niñez desde la experiencia de una comunidad marcada por la movilidad hacia Estados Unidos. La película permanece en etapa de posproducción y fue uno de los 19 proyectos seleccionados en la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes (ECAMC).
Sókó está hablada en sa’an savi, español e inglés, una combinación que Rojas Sánchez relaciona con los procesos migratorios y la convivencia de distintas culturas.
Una historia nacida de la memoria familiar
Rojas Sánchez dirige la película y comparte el guion con la antropóloga y poeta Indira Velasco Viloria. La historia tiene su origen en recuerdos de su propia familia.
Durante su infancia, el cineasta escuchaba a su abuela hablar de un hijo que había emigrado y cuyo regreso esperaba durante la fiesta del pueblo. Con el paso de los años, los episodios de Alzheimer hicieron que comenzara a confundir a Rojas Sánchez con aquel tío al que nunca conoció.
De esa experiencia surgió una historia que busca conectar memoria, identidad y pertenencia, pero también plantear otra narrativa frente a la velocidad de la vida contemporánea.
La película se construyó además a partir de una investigación sobre San Juan Mixtepec y las historias de sus habitantes. Durante la preparación del rodaje, el equipo permaneció en la comunidad y encontró relatos semejantes a los que dieron origen al proyecto: personas que migraron y nunca regresaron, familias separadas por la distancia y habitantes que mantienen el vínculo con sus raíces.
Del trabajo en la industria al cine desde Oaxaca
Rojas Sánchez estudió Ciencias de la Comunicación en Oaxaca y comenzó su trayectoria cinematográfica en 2006, cuando trabajó en producciones de Corazón Films.
Su recorrido comenzó como ayudante de arte y posteriormente pasó por áreas como utilería, diseño de producción, asistencia de dirección y actuación. Su experiencia en la Ciudad de México le permitió conocer distintos procesos de producción, pero también replantearse el cine desde la cultura de la que proviene.
En 2020 regresó a Oaxaca, después de años de ir y venir entre la entidad y la capital del país. El retorno significó para él una nueva forma de desarrollar historias propias y de relacionarse con la creación cinematográfica.
Actualmente trabaja en la Sierra Juárez junto con otros cineastas. Desde ahí busca desarrollar proyectos vinculados con su territorio y con las comunidades que forman parte de su experiencia.
San Juan Mixtepec también actúa en Sókó
Todas las personas que participan en Sókó son originarias de San Juan Mixtepec, una comunidad con una fuerte tradición migratoria.
El proceso de selección de actores se apartó de un casting convencional. El equipo recurrió a invitaciones y recomendaciones para conversar con habitantes que después se incorporaron a la película. Niños, adultos, personas mayores, músicos y extras terminaron formando parte del proyecto.
Los participantes no recibieron una preparación actoral tradicional. El director buscó que la construcción de los personajes partiera también de las propias experiencias y decisiones de quienes los interpretarían, especialmente para preservar el uso de la lengua mixteca.
En uno de los casos, la actriz que interpreta a Emilia comenzó el proceso contando la historia en mixteco. Para Rojas Sánchez, esa conversación permitió conocer la manera en que podía desarrollarse el personaje sin imponer desde afuera una forma de hablar o de interpretar.
El rodaje duró 24 días y terminó convirtiéndose en una experiencia colectiva para los habitantes que participaron.
Una película sobre volver a la raíz
Sókó parte de hechos y recuerdos reales, pero se construye como una obra de ficción. La investigación de Rojas Sánchez y Velasco Viloria incorporó historias encontradas en la propia comunidad durante la preparación del rodaje.
El resultado busca representar una parte de San Juan Mixtepec desde quienes viven en ella y desde una lengua que continúa siendo parte fundamental de su identidad.
La migración aparece así no sólo como la partida hacia otro país, sino como una experiencia que transforma familias, lenguas y formas de pertenencia. Frente a esa distancia, Sókó coloca en el centro la memoria y el deseo de regresar. Para Rojas Sánchez, el cine también puede ser una manera de reconectar con la raíz y de contar desde Oaxaca historias que durante años observó desde fuera.
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