Hubert Matiúwàa: la lengua como raíz, memoria y resistencia
El escritor guerrerense Hubert Matiúwàa recibió la Medalla Bellas Artes 2026 por su obra en lengua mè’phàà y su labor en favor de las nuevas generaciones.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- Hay palabras que no caben en un diccionario porque llevan consigo la memoria de un pueblo. En la lengua mè’phàà, Hubert Matiúwàa ha encontrado no sólo una forma de escribir poesía, sino una manera de nombrar el territorio, la pérdida, la pertenencia y la resistencia. Esa obra, nacida de una lengua originaria de la Montaña de Guerrero, recibió la Medalla Bellas Artes de Literatura en Lenguas Indígenas 2026.
La distinción, otorgada por la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), reconoce a un autor que ha hecho de la escritura un espacio de encuentro entre la tradición oral y la creación contemporánea. Su literatura no traduce simplemente una cosmovisión: la lleva al poema con sus propias imágenes, ritmos y formas de pensamiento.
Escribir para que la lengua siga habitando el mundo
En los libros de Matiúwàa conviven la poesía y la filosofía, la experiencia individual y la memoria colectiva. Su escritura se aproxima a la identidad, la migración, el desarraigo y el vínculo con la tierra, pero también a la violencia que amenaza a las lenguas y a las comunidades que las mantienen vivas.
Esa preocupación rebasa las páginas. A través de Gusanos de la Memoria, colectivo cultural y editorial autogestivo que creó en la Montaña de Guerrero, trabaja con niñas, niños y jóvenes para fortalecer su relación con la lengua, la historia y el territorio. La literatura se convierte así en una herramienta de expresión y transmisión: una forma de impedir que la palabra heredada se vuelva silencio.
Al conocer el reconocimiento, el escritor dijo que la medalla representa la posibilidad de compartir con las nuevas generaciones la resiliencia que le han enseñado su lengua y su gente. En su reflexión, la palabra no es una posesión individual, sino una herencia que pasa de boca en boca y adquiere sentido cuando una comunidad la hace suya.
Una piel colectiva hecha de palabras
Matiúwàa describió la medalla como una «piel colectiva», en la que cada palabra representa una cicatriz por escribirse. Su reflexión apunta a una tarea que ninguna persona puede realizar por sí sola: mantener viva una lengua requiere el relevo entre generaciones, la participación comunitaria y el reconocimiento de una cultura que durante mucho tiempo ha enfrentado el racismo y la violencia.
El jurado, integrado por las escritoras y escritores en lenguas originarias Natalia Toledo y Juan Hernández Ramírez, otorgó el reconocimiento por unanimidad. Además de su aportación literaria, valoró el trabajo comunitario que desarrolla con las juventudes de la Montaña guerrerense.
Nacido en 1986 con el nombre de Hubert Martínez Calleja, el autor es escritor, traductor, editor y gestor cultural. Cursó una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM. Su trayectoria incluye el PEN Translates Award de 2021, el Prince Claus Seed Award de 2022 y el Premio Bellas Artes de Traducción Literaria Margarita Michelena, entre otros reconocimientos.
Entre sus libros figuran Xtámbaa/Piel de Tierra, Tsína rí nàyaxà'/Cicatriz que te mira, Mbo Xtá rídà/Gente piel/Skin People y Xó nònè jùmà xàbò mè phàà/El cómo del filosofar de la gente piel. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano, alemán y portugués.
La Medalla Bellas Artes reconoce una trayectoria, pero también ilumina una tarea que continúa. En la escritura de Hubert Matiúwàa, una lengua no es una reliquia que deba conservarse detrás de una vitrina: es una forma de pensar, crear y habitar el presente. Cada palabra que se escribe y se transmite abre la posibilidad de que esa memoria siga teniendo futuro.
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