Día de Muertos en Oaxaca: la memoria toma las calles
En Oaxaca, los tapetes de arena, las fachadas decoradas y el cempasúchil convierten la memoria de los difuntos en una expresión colectiva de arte y tradición.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- Hay materiales que parecen destinados a desaparecer: la arena que se deshace con el viento, los pétalos que pierden su color y las flores que, después de unos días, dejan de iluminar el camino. En el Día de Muertos, sin embargo, esa fragilidad se convierte en parte del sentido de la celebración. Lo que dura poco puede guardar una memoria que atraviesa generaciones.
En las calles de Oaxaca, esa idea toma forma en fachadas decoradas, tapetes monumentales y campos de cempasúchil. No son únicamente elementos ornamentales: son maneras de representar la ausencia, de hacer visible el recuerdo y de reunir a una comunidad alrededor de símbolos compartidos.
El 26 de octubre, el barrio de San Matías Jalatlaco recibió uno de los ejemplos más visibles de esa tradición: un tapete de arena y flores de 10 por 25 metros, elaborado por nueve integrantes del Colectivo Zapata. La obra, de 250 metros cuadrados, reúne referencias al maíz, el territorio, las flores, las calaveras y la memoria, en una composición vinculada con el significado cultural y religioso del lugar.
La arena como lenguaje de la memoria
Un tapete monumental tiene una condición particular: existe para ser contemplado, pero también para desaparecer. Su escala atrae la mirada; sus materiales recuerdan que ninguna forma permanece intacta para siempre. En esa tensión se encuentra buena parte de su fuerza expresiva.
La obra de Jalatlaco fue realizada por nueve integrantes del Colectivo Zapata. De acuerdo con la información difundida durante su inauguración, el proyecto requirió un mes de planeación. Fernando Beta, representante del colectivo, expresó su satisfacción por el resultado e invitó a la población a conocerlo durante su exhibición, prevista del 26 de octubre al 3 de noviembre.
El trabajo artesanal no termina en la composición visual. Cada figura debe ocupar su lugar dentro de un conjunto, y cada material aporta una textura distinta. La arena construye superficies; las flores introducen color y volumen. Juntas forman una imagen que reúne elementos de la tradición sin borrar el carácter propio del templo de San Matías.
En ese diálogo entre creación y temporalidad, el tapete se convierte en algo más que una pieza de gran formato: es una obra que solo puede comprenderse plenamente dentro de la celebración para la que fue concebida.
Las fachadas también cuentan historias
La memoria también se expresa en las puertas, los muros y los espacios cotidianos. En el Concurso de Decoración de Fachadas de Día de Muertos 2026 participaron 27 establecimientos, cinco más que el año anterior. El primer lugar correspondió a la Casa de las Artesanías de Oaxaca; los premios establecidos fueron de 50 mil pesos para el primer lugar, 25 mil para el segundo y 15 mil para el tercero.
Guillermo Villanueva Reyes, representante de la casa ganadora, explicó que su diseño alude al tránsito entre la vida y la muerte y a la fe en mantener presente a quienes han fallecido. La idea contiene una de las paradojas centrales de estas fechas: aceptar la ausencia sin renunciar al vínculo con quienes ya no están.
La fachada decorada transforma un espacio funcional en una superficie de expresión. El establecimiento deja de ser solamente un lugar de paso y participa en una representación colectiva en la que los símbolos adquieren significado por su relación con la comunidad. El resultado no depende únicamente de la ornamentación, sino de aquello que las imágenes permiten recordar.
El cempasúchil: color que orienta el recuerdo
La flor de cempasúchil ocupa un lugar especial en la imaginación del Día de Muertos. Su tonalidad intensa la hace reconocible incluso entre otros elementos de la celebración, pero su presencia no se agota en el color: forma parte de un conjunto de prácticas, relatos y significados transmitidos entre generaciones.
En los Valles Centrales, esa relación entre flor, territorio y tradición se prolonga en el circuito “Flores que Guían el Alma”, cuyo recorrido comenzó el 26 de octubre desde el Paseo Juárez, El Llano. La ruta contempla localidades como San Jacinto Amilpas, San Antonio Arrazola, San Martín Tilcajete, Santo Tomás Jalieza, Teotitlán del Valle, Unión Zapata y Mitla, con actividades previstas hasta el 3 de noviembre.
El campo de flores y el tapete urbano pertenecen a espacios distintos, pero comparten una misma materia simbólica. En uno, el cempasúchil crece ligado al trabajo de la tierra; en el otro, se integra a una composición que convierte el suelo en una imagen. En ambos casos, la tradición no existe separada de las manos que la cultivan, la preparan y la transmiten.
Una tradición que se hace entre muchas manos
El Día de Muertos suele representarse mediante imágenes reconocibles: flores anaranjadas, calaveras, velas y ofrendas. Pero detrás de cada una hay procesos colectivos. Alguien cultiva las flores; otras personas preparan los materiales, diseñan las figuras, decoran una fachada o mantienen vivo un conocimiento aprendido en casa y compartido con otros.
Esa dimensión colectiva es la que permite que las expresiones culturales cambien sin perder necesariamente su vínculo con el pasado. Una obra puede ser monumental y contemporánea, pero dialogar con símbolos antiguos; una fachada comercial puede convertirse en una pieza artística sin dejar de formar parte de la vida cotidiana.
En Oaxaca, los tapetes, las fachadas y las flores hacen visible ese encuentro. Su importancia no reside solo en la imagen que ofrecen durante unos días, sino en el trabajo y los significados que se reúnen para producirla.
Cuando termine la exhibición, la arena volverá al suelo y las flores perderán su frescura. La obra habrá cumplido su ciclo. Permanecerá, sin embargo, aquello que no puede medirse en metros cuadrados ni conservarse bajo una vitrina: el gesto de recordar juntos. En esa fragilidad compartida, el arte efímero encuentra su permanencia.
Preguntas frecuentes
- ¿Hasta cuándo se puede ver el tapete de Jalatlaco?
La exhibición del tapete monumental de arena y cempasúchil está prevista del 26 de octubre al 3 de noviembre de 2026.
- ¿Quién elaboró el tapete monumental de Día de Muertos?
La obra fue realizada por nueve integrantes del Colectivo Zapata, con la participación de Fernando Beta como representante del grupo.
- ¿Cuántos establecimientos participaron en el concurso de fachadas de 2026?
Participaron 27 establecimientos, cinco más que en 2025. El primer lugar fue para la Casa de las Artesanías de Oaxaca.
- ¿Qué representa el tapete de Jalatlaco?
La composición integra elementos como la memoria, el territorio, el maíz, las flores y las calaveras, relacionados con la identidad cultural oaxaqueña y la conmemoración de los difuntos.
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