Elsa Ávila: escalando con el corazón
Esta mexicana hizo historia en el Everest y convirtió el alpinismo en una historia de fuerza y perseverancia.
Esta mexicana hizo historia en el Everest y convirtió el alpinismo en una historia de fuerza y perseverancia.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca.— Hay mujeres que conquistan cumbres y otras que, al hacerlo, abren camino para muchas más. Elsa Flor Ávila Bello, conocida como Elsa Ávila, pertenece a esa categoría: una alpinista mexicana que convirtió su pasión por las montañas en una historia de perseverancia, disciplina y amor por la vida.
Elsa Ávila nació el 11 de noviembre de 1963. Desde niña encontró fascinación en el cielo, la naturaleza y los grandes espacios abiertos. A los 15 años comenzó a escalar montañas y participar en excursiones. Con el paso del tiempo se especializó en ascensos de gran pared, una modalidad que exige preparación física, técnica, concentración y una enorme fortaleza mental.
Su trayectoria la llevó a escalar algunas de las montañas y paredes más importantes del mundo. Recorrió las Rocallosas, los Alpes, los Andes, el Himalaya y la Patagonia, además de realizar ascensos en la isla de Baffin, en el círculo polar ártico. También conquistó El Capitán, en Yosemite, una de las grandes referencias mundiales de la escalada en roca.
El Everest: una cumbre que esperó diez años
La historia de Elsa con el Monte Everest, la montaña más alta del planeta, comenzó en 1981, cuando realizó su primer intento de ascenso. Una severa hipoxia le impidió alcanzar la cumbre. Pero una montaña no siempre se vence a la primera.
Diez años después, el 5 de mayo de 1999, Elsa Ávila consiguió finalmente alcanzar la cima del Everest. Con ello se convirtió en la primera mujer latinoamericana en lograrlo y en la tercera mujer estadounidense —según los reconocimientos difundidos sobre su trayectoria— en conquistar la montaña.
Aquella cumbre fue mucho más que un logro deportivo. Representó la culminación de años de preparación y, sobre todo, la capacidad de regresar después de haber conocido el límite.
Una trayectoria construida a pulso
Los reconocimientos llegaron como consecuencia de una carrera excepcional. En 1985, Elsa Ávila recibió el Premio Nacional de la Juventud y posteriormente fue distinguida por su trayectoria deportiva.
En 1999, la CONADE y el Gobierno de México la reconocieron como Deportista del Siglo XX en alpinismo. Su nombre también forma parte del Salón de la Fama de la CONADE, como reconocimiento a una vida dedicada al deporte. Sin embargo, las grandes cumbres de Elsa no se encuentran únicamente en las montañas.
Cuando el corazón también puso a prueba su fortaleza
A lo largo de su vida, la alpinista enfrentó también problemas de salud que pusieron a prueba la misma determinación con la que había encarado las montañas.
En 2002 le fue implantado un marcapasos debido a problemas en el funcionamiento de su corazón. Tres años después fue diagnosticada con fibrilación auricular, una condición que derivó en una embolia y cuatro infartos cerebrales.
Contra todo pronóstico, logró recuperarse y continuar adelante. En 2012, volvió a las alturas al ascender el Pico de Orizaba, con aproximadamente 5 mil 700 metros sobre el nivel del mar, la montaña más alta de México. Su regreso tuvo un significado especial: demostrar que las circunstancias pueden cambiar el camino, pero no necesariamente determinan hasta dónde puede llegar una persona.
Escalar también es dejar un legado
Hoy, Elsa Ávila comparte su experiencia a través de charlas y conferencias, escribe y mantiene su compromiso con la protección de las montañas mediante su trabajo en Cumbres Blancas, organización dedicada a la conservación de estos ecosistemas.
Su historia habla de montañas, pero también de algo mucho más humano: atreverse a intentar de nuevo. Elsa Ávila no sólo hizo historia al convertirse en la primera mujer latinoamericana en alcanzar el Everest. También mostró que una cumbre puede ser un destino, pero que el verdadero desafío está en todo lo que se enfrenta para llegar hasta ella.
Porque algunas personas escalan montañas para alcanzar la cima. Elsa Ávila escaló también para demostrar que, aun cuando el corazón obliga a detenerse, siempre puede existir una nueva manera de seguir adelante.
Por eso, por su trayectoria, su perseverancia y la huella que ha dejado en el alpinismo mexicano, Elsa Ávila es una de nuestras Mujeres poderosas.
Importante
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