Quiénes fueron los antiguos habitantes de Oaxaca y qué legado dejaron
Zapotecos, mixtecos y otros pueblos originarios construyeron una historia milenaria que todavía define la identidad de Oaxaca.
Zapotecos, mixtecos y otros pueblos originarios construyeron una historia milenaria que todavía define la identidad de Oaxaca.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca.— Los antiguos habitantes de Oaxaca no fueron un solo pueblo. El territorio estuvo ocupado por zapotecos, mixtecos, mixes, mazatecos, chinantecos y otros pueblos originarios, cuyas sociedades desarrollaron ciudades, sistemas agrícolas, escritura, calendarios, arquitectura y complejas tradiciones religiosas. Entre ellos, los zapotecos y mixtecos dejaron algunas de las huellas arqueológicas más importantes del estado.
La historia prehispánica de Oaxaca se remonta a miles de años y tuvo uno de sus principales centros políticos en Monte Albán, además de otros grandes asentamientos como Mitla y Zaachila. Parte de ese legado continúa presente en las lenguas, comunidades, fiestas, formas de organización y expresiones culturales de Oaxaca.
Los zapotecos, una de las grandes civilizaciones de Oaxaca
Los zapotecos desarrollaron una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica. Su principal centro político fue Monte Albán, ciudad fundada aproximadamente en el siglo V a.C. sobre una montaña que domina los Valles Centrales de Oaxaca.
El sitio arqueológico muestra la dimensión política, religiosa y económica que alcanzó esta sociedad. Monte Albán fue uno de los primeros grandes centros urbanos de Mesoamérica y durante siglos ejerció influencia sobre amplias regiones de Oaxaca.
Los zapotecos también desarrollaron sistemas propios de escritura y registro calendárico. Las inscripciones encontradas en Monte Albán constituyen algunas de las evidencias más antiguas de escritura en Mesoamérica y permiten conocer aspectos de la organización política y religiosa de aquella sociedad.
Monte Albán fue el gran centro político zapoteca
Monte Albán se construyó sobre una meseta artificialmente nivelada y llegó a convertirse en el centro de una extensa región política. Sus plazas, templos, edificios ceremoniales, tumbas y juegos de pelota muestran el nivel de organización alcanzado por sus habitantes.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia señala que el desarrollo de Monte Albán puede dividirse en distintas etapas y que el sitio fue ocupado durante más de un milenio. Su importancia fue tal que actualmente forma parte del conjunto denominado Zona Arqueológica de Monte Albán, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO junto con el Centro Histórico de Oaxaca.
La ciudad también conserva los llamados Danzantes, relieves monumentales que representan personajes humanos en distintas posiciones. Su interpretación continúa siendo objeto de investigación arqueológica.
Mitla muestra otra etapa de la cultura zapoteca
Después del declive de Monte Albán, Mitla adquirió una importancia política y religiosa fundamental en los Valles Centrales. La ciudad destacó especialmente por sus edificios decorados con grecas geométricas, patios y complejos arquitectónicos.
A diferencia de Monte Albán, Mitla es reconocida particularmente por la riqueza de sus mosaicos de piedra y por sus espacios funerarios. El INAH señala que el sitio fue uno de los principales centros ceremoniales de Oaxaca y que su ocupación se prolongó hasta la época colonial.
La arquitectura de Mitla permite observar la sofisticación alcanzada por los pueblos que habitaron Oaxaca antes de la llegada de los españoles, especialmente en el uso de patrones geométricos que se convirtieron en uno de los rasgos visuales más reconocibles de la tradición oaxaqueña.
Los mixtecos también transformaron la historia de Oaxaca
La historia prehispánica de Oaxaca tampoco puede explicarse únicamente a partir de los zapotecos. Los mixtecos, conocidos en su propia lengua como Ñuu Dzahui, desarrollaron sociedades complejas principalmente en la Mixteca y mantuvieron una intensa relación política, comercial y cultural con otros pueblos de Mesoamérica.
Los mixtecos destacaron por su trabajo en orfebrería, cerámica, códices y objetos de gran valor ritual. Uno de los testimonios más importantes de su historia son los códices mixtecos, que registran genealogías, acontecimientos políticos y personajes de las élites.
Entre los hallazgos más famosos se encuentra la Tumba 7 de Monte Albán, descubierta en 1932 por el arqueólogo Alfonso Caso. El enterramiento contenía una extraordinaria colección de objetos, muchos de ellos elaborados en oro, jade, turquesa y otros materiales preciosos, asociados con una ocupación mixteca posterior a la época de mayor esplendor zapoteca.
Zaachila fue uno de los grandes centros de los Valles Centrales
Zaachila también ocupa un lugar importante en la historia arqueológica de Oaxaca. El sitio alcanzó relevancia después del periodo de esplendor de Monte Albán y conserva estructuras y tumbas asociadas con las élites que habitaron la región.
Las Tumbas 1 y 2 de Zaachila son particularmente importantes por los objetos y restos encontrados en su interior. El sitio demuestra que las tradiciones funerarias y el poder de las élites continuaron transformándose después del declive de Monte Albán.
La historia de Zaachila también muestra que el poder político en los Valles Centrales no desapareció con Monte Albán, sino que cambió de centros y protagonistas a lo largo de los siglos.
La herencia prehispánica sigue viva en Oaxaca
La conquista española modificó profundamente la organización política y social de los pueblos originarios, pero no eliminó sus culturas. Las lenguas indígenas, las formas comunitarias de organización, las fiestas, la gastronomía, los textiles y numerosos conocimientos tradicionales forman parte del Oaxaca actual.
El zapoteco y el mixteco continúan siendo hablados por comunidades de distintas regiones del estado, mientras que prácticas como el tequio y diversas formas de organización comunitaria mantienen vínculos con una historia mucho más antigua que la época colonial.
La gastronomía también conserva ingredientes y técnicas de larga tradición, aunque muchas recetas actuales son resultado de siglos de intercambio entre ingredientes y conocimientos indígenas, europeos y de otras regiones.
Por eso, preguntar quiénes fueron los antiguos habitantes de Oaxaca no conduce únicamente a Monte Albán o Mitla. La historia prehispánica continúa formando parte de la vida cotidiana de Oaxaca, y sus pueblos originarios siguen siendo protagonistas de una identidad cultural que no quedó enterrada en las zonas arqueológicas.
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