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19 cosas que hacen enojar a los oaxaqueños y que solo ellos entienden

Del quesillo al mezcal, hay situaciones que cualquier oaxaqueño reconoce y que pueden provocar una buena discusión.

Del quesillo al mezcal, hay situaciones que cualquier oaxaqueño reconoce y que pueden provocar una buena discusión.

Hombre con ropa blanca y sombrero se agacha para mirar a la cámara
19 cosas que hacen enojar a los oaxaqueños y que solo ellos entienden.|Foto: Gobierno de Oaxaca

Oaxaca de Juárez, Oaxaca.— Hay cosas que pueden parecer pequeñas para quien visita Oaxaca, pero que entre los habitantes del estado pueden convertirse en motivo de discusión, broma o hasta enojo.

No es una lista de reglas ni pretende representar a todos los oaxaqueños. Son situaciones cotidianas, gastronómicas y culturales que suelen despertar reacciones entre quienes conocen y viven Oaxaca, y que también forman parte del humor con el que los propios habitantes hablan de su tierra.

Quesillo, tlayudas y mezcal: las discusiones gastronómicas

  1. 1. Que le digan “queso Oaxaca” al quesillo.

En Oaxaca, la discusión comienza con una simple palabra. Aunque “queso Oaxaca” es una denominación ampliamente utilizada en México, para muchos habitantes del estado el nombre que identifica al producto es quesillo. Decirlo de otra manera puede ser suficiente para iniciar la clásica corrección.

  1. 2. Que preparen una tlayuda como si fuera cualquier tortilla.

Una tlayuda no es simplemente una tortilla grande con ingredientes encima. Su preparación y los productos que la acompañan forman parte de una tradición gastronómica. Por eso, cuando cualquier tortilla grande aparece anunciada como “tlayuda”, las opiniones no tardan en llegar.

  1. 3. Que quieran tomarse el mezcal como tequila.

Para muchos oaxaqueños, el mezcal merece respeto y una forma de consumo propia. Tomarlo de golpe, como un shot y acompañado obligatoriamente de limón, puede provocar inmediatamente la explicación de rigor sobre cómo disfrutar un buen mezcal.

  1. 4. Que crean que todos los mezcales saben igual.

Oaxaca es uno de los principales referentes del mezcal y existe una amplia diversidad de agaves, regiones y procesos de elaboración. Reducirlos todos a “un mezcal” es una de esas afirmaciones capaces de prolongar una conversación durante horas.

  1. 5. Que alguien quiera decidir cuál es el único mole verdaderamente oaxaqueño.

Negro, rojo, coloradito, amarillo, verde, chichilo y manchamanteles son apenas algunos de los nombres asociados con la tradición gastronómica de Oaxaca. Preguntar cuál es “el auténtico” puede convertirse rápidamente en una discusión imposible de ganar.

  1. 6. Que llamen “pueblito” a Oaxaca de Juárez.

La capital puede conservar una fuerte identidad histórica y arquitectura colonial, pero también es una ciudad con problemas, actividad comercial, vida cultural y dinámica urbana. Cuando “pueblito” se utiliza de manera despectiva, el comentario suele generar rechazo.

  1. 7. Que crean que Oaxaca es solamente el Centro Histórico.

El estado está formado por ocho regiones y cientos de municipios y comunidades. Oaxaca de Juárez, Monte Albán, la Costa, el Istmo, la Mixteca, la Sierra y las demás regiones representan realidades completamente diferentes.

  1. 8. Que crean que todos los oaxaqueños hablan igual.

Oaxaca destaca por su diversidad lingüística y cultural. Zapotecos, mixtecos, mixes, mazatecos, chinantecos, triquis y otros pueblos mantienen identidades, lenguas y tradiciones propias. Decir que “todos hablan igual” simplifica una de las mayores riquezas culturales del estado.

  1. 9. Que confundan Oaxaca con Oaxaca de Juárez.

“Oaxaca” puede referirse al estado, mientras que Oaxaca de Juárez es su capital. Para quien nació o vive en otra región, la diferencia puede parecer obvia, pero la confusión es suficientemente común para convertirse en motivo de broma.

  1. 10. Que alguien visite Oaxaca y piense que todo se reduce a bares y mezcal.

La vida nocturna es parte de la oferta de la capital, pero Oaxaca también tiene mercados, museos, arquitectura, zonas arqueológicas, fiestas tradicionales, comunidades indígenas, gastronomía y una enorme diversidad cultural.

  1. 11. Que un bloqueo aparezca justo cuando tienes prisa.

Los bloqueos forman parte de la realidad política y social de Oaxaca y suelen estar relacionados con demandas de organizaciones, comunidades o sectores. Pero para quien necesita cruzar la ciudad o llegar a tiempo a algún sitio, encontrarse una calle cerrada puede convertirse en una auténtica prueba de paciencia.

  1. 12. Que no exista respeto por el peatón.

Cruces improvisados, automóviles que invaden pasos peatonales y conductores que no ceden el paso son situaciones que afectan especialmente a quienes caminan o utilizan bicicleta. La falta de cultura vial es una de las quejas cotidianas que más se repiten en las ciudades.

  1. 13. Que un mototaxi aparezca a toda velocidad.

En numerosas comunidades oaxaqueñas los mototaxis cumplen una función importante de transporte. El problema comienza cuando la velocidad o las maniobras inesperadas convierten un trayecto cotidiano en un momento de tensión.

  1. 14. Que te reclamen por los temblores porque eres de Oaxaca.

Oaxaca es una entidad con elevada actividad sísmica, pero ser oaxaqueño no significa tener control sobre las placas tectónicas. La pregunta puede ser una broma, pero la respuesta suele ser otra broma: “¿Y yo qué culpa tengo?”

  1. 15. Que alguien piense que llegar de la capital a la playa es cuestión de minutos.

Oaxaca tiene destinos de playa como Puerto Escondido, Huatulco y Mazunte, pero durante décadas las distancias y las condiciones de las carreteras hicieron de los viajes a la Costa toda una experiencia. Las nuevas conexiones han cambiado parte de esa realidad, aunque la distancia geográfica sigue siendo un tema recurrente.

Historia, cultura y las confusiones que provocan una mirada de reojo

  1. 16. Que crean que Benito Juárez fue el único personaje ilustre nacido en Oaxaca.

Benito Juárez es una de las figuras históricas más importantes de México, pero está lejos de ser el único personaje destacado nacido en territorio oaxaqueño. También están Porfirio Díaz, Ricardo Flores Magón, Enrique Flores Magón y José Vasconcelos, entre muchos otros.

  1. 17. Que alguien diga conocer Oaxaca sin saber qué es la Guelaguetza..

La Guelaguetza es una de las expresiones culturales más reconocidas del estado y reúne manifestaciones de sus distintas regiones y pueblos. No conocerla no es un problema; presentarse como experto en Oaxaca sin siquiera saber de qué se trata sí puede provocar una buena dosis de humor.

  1. 18. Que conviertan las palabras oaxaqueñas en trabalenguas.

Nombres de municipios, regiones y expresiones locales pueden resultar difíciles para quienes los escuchan por primera vez. El problema no es equivocarse al pronunciarlos; el verdadero motivo de burla aparece cuando alguien insiste en decirlos mal mientras presume que “conoce perfectamente Oaxaca”.

La número 19: cuando ser oaxaqueño se convierte en examen

  1. 19. Que digas que eres de Oaxaca y te hagan explicar todo el estado.

¿Comes chapulines? ¿Sabes hacer mole? ¿Hablas zapoteco? ¿Cuál es el mejor mezcal? ¿Conoces Monte Albán? ¿Has ido a la Guelaguetza? ¿Tu familia hace quesillo?

Ser de Oaxaca puede convertirse inesperadamente en una sesión de preguntas sobre gastronomía, historia, pueblos, fiestas y tradiciones. Y no importa si naciste en la Costa, el Istmo, la Mixteca, la Sierra o los Valles Centrales: tarde o temprano alguien asumirá que debes tener respuesta para todo.

Más que enojo, una forma de reconocer la identidad oaxaqueña

Muchas de estas situaciones funcionan porque detrás de la molestia existe orgullo por la identidad oaxaqueña. La discusión sobre el quesillo, la tlayuda o el mezcal puede parecer trivial, pero revela la importancia que tienen la gastronomía, las palabras y las costumbres en la manera en que los habitantes reconocen su lugar de origen.

También hay asuntos mucho más serios, como los problemas de movilidad, los bloqueos, la falta de cultura vial o las carencias de infraestructura. El humor no elimina esos problemas, pero permite hablar de ellos desde una perspectiva cotidiana y cercana.

Al final, quizá la mejor prueba para saber si alguien es oaxaqueño no sea preguntarle dónde nació. Basta mencionar quesillo, tlayuda, mezcal o mole y esperar la reacción.

Y si después de todo esto alguien todavía pregunta si se dice “queso Oaxaca” o “quesillo”, probablemente acaba de encontrar la número 20.

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