María Isabel Grañén Porrúa, Carmen Enedina Rodríguez Armenta y David Rogelio Colmenares Páramo recibieron el Doctorado Honoris Causa, distinción que entregó el Consejo Universitario, máximo órgano de gobierno de la UABJO, en el teatro Macedonio Alcalá.
“Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”, dijo Isabel Grañén, citando a Borges, para describir su devoción por los libros y lo que ha significado dedicar 32 años de su vida al rescate y preservación del acervo universitario.
La presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú recordó aquel lejano día en el cual, por iniciativa del pintor Francisco Toledo, encontró en una bodega libros antiguos, testigos de la historia, algunos incunables, llenos de polvo y olvido.
Desde entonces –dijo- se dedicó con tenacidad y pasión a su conservación y resguardo para la posteridad. Gracias a más de tres décadas de arduo trabajo, estos volúmenes, que conforman la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, se encuentran actualmente en el Centro Cultural Santo Domingo.