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De 45 minutos a 34 horas: Lascuráin y Rocha Moya

Dos episodios separados por 113 años muestran la fugacidad del poder político en México.

Dos episodios separados por 113 años muestran la fugacidad del poder político en México.

Pedro Lascuráin y Rubén Rocha Moya con las leyendas 45 minutos y 34 horas
De 45 minutos a 34 horas: Lascuráin y Rocha Moya.|Foto: Grok

Ciudad de México.— El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa duró 34 horas; hace 113 años, Pedro Lascuráin ocupó la Presidencia de México durante apenas 45 minutos.

Hay momentos en la historia política de México en los que el tiempo parece convertirse en la medida del poder. El más extremo ocurrió el 19 de febrero de 1913, cuando Pedro Lascuráin asumió interinamente la Presidencia y renunció apenas 45 minutos después. Más de un siglo después, Rubén Rocha Moya regresó al gobierno de Sinaloa tras 112 días de licencia y volvió a solicitar su separación apenas 34 horas después. Los episodios no son equivalentes, pero la coincidencia temporal abre una historia poco habitual sobre dos de las permanencias más breves en el poder político mexicano.

Pedro Lascuráin: 45 minutos que cambiaron la historia de México

El episodio de Lascuráin ocurrió en medio de la Decena Trágica, cuando Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron obligados a renunciar después del golpe militar encabezado por Victoriano Huerta. Lascuráin, entonces secretario de Relaciones Exteriores, asumió provisionalmente la Presidencia conforme al mecanismo de sucesión vigente y permaneció en el cargo durante 45 minutos.

En ese brevísimo periodo realizó una acción decisiva: nombró a Victoriano Huerta como secretario de Gobernación y después presentó su renuncia. Con ello, Huerta quedó en posición de asumir la Presidencia. La propia Secretaría de Cultura describe el episodio como parte de la ruptura del orden constitucional provocada por el golpe contra Madero.

Lascuráin pasó así a la historia como el presidente mexicano de mandato más breve. Su gobierno no fue un regreso al poder ni una administración convencional: fue un episodio de apenas tres cuartos de hora dentro de una crisis que terminaría con el asesinato de Madero y Pino Suárez y el ascenso de Huerta.

Rubén Rocha Moya: 34 horas después de 112 días fuera

El caso de Rubén Rocha Moya pertenece a otra época y a otra circunstancia. El gobernador de Sinaloa había solicitado una licencia temporal por más de 30 días y se separó del cargo durante 112 días. El Congreso estatal autorizó aquella primera licencia y designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina.

El 21 de agosto de 2026, Rocha Moya anunció su regreso a la gubernatura. Pero su reincorporación provocó una fuerte reacción política y, apenas 34 horas después, volvió a solicitar licencia, esta vez con carácter indefinido. El Congreso de Sinaloa aprobó posteriormente la nueva separación del cargo.

La brevedad del regreso convirtió el episodio en una rareza política contemporánea: Rocha Moya volvió al cargo después de más de tres meses de ausencia y, prácticamente al día siguiente, volvió a dejarlo. La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la pertinencia de su regreso y posteriormente consideró que su nueva separación era lo mejor para Sinaloa.

45 minutos contra 34 horas: dos historias que no son iguales

La comparación resulta llamativa por el reloj, pero sería un error colocar ambos episodios en el mismo contexto. Lascuráin llegó a la Presidencia en medio de un golpe de Estado y su breve paso por el cargo fue parte de la maniobra que permitió a Huerta asumir el poder. Rocha Moya, en cambio, regresó a una gubernatura que ya ocupaba después de una licencia y volvió a separarse de ella ante una intensa presión política.

La coincidencia está en la duración extraordinariamente breve: 45 minutos para Pedro Lascuráin y 34 horas para el regreso de Rubén Rocha Moya. En 1913, aquel intervalo sirvió para transferir formalmente el poder en medio de una ruptura del orden constitucional; en 2026, las horas de Rocha Moya terminaron convirtiéndose en uno de los episodios políticos más singulares de Sinaloa.

  1. Pedro Lascuráin (1913): Presidente interino de México (45 minutos)
  2. Rubén Rocha Moya (2026): Gobernador de Sinaloa (34 horas)

La distancia histórica es enorme, pero la imagen resulta difícil de ignorar: en México hubo un presidente cuyo gobierno duró menos de una hora y, más de un siglo después, un gobernador cuyo regreso al cargo no alcanzó a completar dos días.

El primero quedó asociado para siempre con uno de los episodios más oscuros de la historia política mexicana. El segundo acaba de convertirse en un capítulo excepcional de la política sinaloense. En ambos casos, el poder duró poco; lo que permanece es la historia de por qué ocurrió.

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