La calificadora internacional Standard & Poor’s (S&P) cambió de “estable” a “negativa” la perspectiva crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), diversos gobiernos estatales y bancos que operan en México, tras deteriorar también la perspectiva soberana del país.
La decisión impacta a subsidiarias de Pemex y CFE, además de instituciones financieras como Banamex, BBVA, Banorte, HSBC, Inbursa y Scotiabank, así como organismos públicos como Nacional Financiera, Banobras y el IPAB.
S&P explicó que el ajuste responde al bajo crecimiento económico de México, restricciones presupuestarias y riesgos relacionados con pasivos contingentes, factores que podrían presionar aún más las finanzas públicas en los próximos meses.
La calificadora advirtió que las entidades federativas también podrían sufrir una baja en sus calificaciones crediticias en un periodo de entre 12 y 24 meses si la nota soberana de México continúa deteriorándose.
Entre los gobiernos locales afectados por la revisión de perspectiva se encuentran Nuevo León, Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes.
El anuncio genera preocupación en los mercados financieros debido a que una perspectiva negativa suele anticipar posibles rebajas futuras en la calificación crediticia, lo que puede elevar costos de financiamiento e impactar inversiones.