La Sección 22 del SNTE-CNTE endureció su estrategia de presión contra el Gobierno federal al sumarse este lunes al estallido de la huelga nacional convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), luego de que concluyera sin acuerdos una mesa de negociación de más de siete horas con autoridades de la Secretaría de Gobernación.
La dirigencia magisterial anunció movilizaciones simultáneas en Oaxaca y la Ciudad de México como parte de una nueva fase de protesta que busca obligar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a responder las demandas centrales del movimiento, entre ellas la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, una jubilación digna por años de servicio y mejoras salariales para el magisterio.
De acuerdo con la convocatoria firmada por la secretaria general de la Sección 22, Yenny Aracely Pérez Martínez, el 80 por ciento de la membresía participará en una marcha de Brenamiel al Zócalo de Oaxaca, mientras que el 20 por ciento restante se movilizará del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México. La jornada marca el arranque formal de la huelga nacional de la CNTE, en la que participan secciones sindicales de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Ciudad de México y Zacatecas.
El conflicto ocurre en un momento de alta tensión política y educativa. En Oaxaca, el paro indefinido mantiene sin clases a más de un millón de estudiantes de educación básica, mientras que la CNTE sostiene que no levantará las protestas hasta obtener respuestas concretas a sus demandas históricas. La organización también exige la revisión de reformas educativas impulsadas en administraciones anteriores y el restablecimiento de mesas directas de negociación con el Gobierno federal.
La advertencia más contundente surgió al término de las negociaciones en Bucareli. Dirigentes de la Coordinadora señalaron que, si no existe una solución de fondo al conflicto, las movilizaciones podrían extenderse hasta el Mundial de Futbol 2026, evento del que México será una de las sedes. Entre sectores del movimiento magisterial comenzó a circular la consigna: “Si no hay solución, no rodará el balón”, reflejando el nivel de presión que la organización está dispuesta a ejercer en los próximos meses.