Bad Bunny se presentó en el Super Bowl LX en la que ya es considerada la presentación más latina de la historia; esta vez su calidad vocal no está a discusión, pues de todos es conocido su estilo, pero ciertamente la actuación y el performance que el puertorriqueño nos dejó en el Levis Stadium de California da para la crítica y los elogios.
En pleno retorno del brutal imperialismo, con ICE arrestando personas por el simple hecho de tener apariencia latina, Bad Bunny abrió el Súper Bowl LX nombrándolo Super Tazón, en español, claro está; además dejando claro, en cursivas, que este era su show: “BB presenta”.
el boricua comenzó con un despliegue de iconografía cultural: dominó, azúcar y la rivalidad México–Puerto Rico en el boxeo. También dejó sembrada su crítica al colonialismo al mostrarnos cómo la venta de oro permanece como forma de acaparamiento en el actual sistema financiero.
De pronto, el señalamiento a la política migratoria de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, cuando hizo su aparición un niño en representación de Liam Conejo, el jovencito ecuatoriano arrestado por ICE en Minneapolis, una imagen que se hizo vira al usarlo como carnada para hacer salir a su mamá del apartamento ya habiendo detenido a su padre en la calle.
El niño ve en una televisión el discurso que dio Bad Bunny en la reciente entrega de los Grammys (“ICE out”) y él mismo le entrega al muchachito el premio con un mensaje: “Esto es para ti”.
Bad Bunny interpretó “Nuevayol”, una demostración de cómo la cultura latina se ha apoderado de Estados Unidos hasta en el lenguaje, con el grito “Aquí estamos”, un reto además para lo que actualmente viven los latinos en la era Trump.
Bad Bunny no se quedó el show para él solo, sino que convirtió su presentación en una celebración latina al recordar con un fragmento de “Gasolina” la irrupción en Estados Unidos de estos ritmos que llegaron para quedarse, y reforzó el simbolismo con la presentación de nada menos que Ricky Martin, todo un ícono.
Lady Gaga aparece en escena disfrutando de la una boda latina, en la que otro niño luce dormido sobre unas sillas, nada más latino que eso; sí, el mensaje es que lo latino se apoderó de la cultura norteamericana, además nombrando a todos los países, incluido México.
¿Y los guantes blancos? Bien pueden simbolizar un recuerdo lejano a la más grande presentación recordada en el Super Bowl XXVII del 31 de enero de 1993 en el Rose Bowl, nada menos que protagonizada por Michael Jackson. Ahora, son guantes blancos, latinos, a manera de un contraste.
Cerró sin acabar la frase “debí tirar más fotos”, inmediatamente se quitó al micrófono… una señal de que esto continuará.