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El oro de Djokovic y su lección para los niños

Para Michele Castelán Radosevich.

Si hubiera sido una final a tres de cinco sets, no se sí Djokovic hubiera podido agenciarse el tercero ante un fenómeno de 21 años como lo es Carlos Alcaraz. Pero Novak Djokovic jugó el partido de su vida bajo la premisa de que tenía que jugar perfecto dos sets y lo logró. Ahora ya no le queda nada por conquistar: A sus 37 años Djokovic alcanzó el único título que se le había negado en su carrera: el oro olímpico.

No es que Djokovic lo necesitara perse, porque el tenis fue excluido de las Olimpiadas desde 1924 hasta Seúl 1988.

En Seúl 1988 solo asistió un tenista entre los primeros ocho del ranking mundial, ganándolo Miloslav Mecir, quien su mejor resultado en un Grand Slam fueron unas semifinales en Australia. En 1992 el oro fue para Marc Rosset, quien su mejor resultado en Grand Slam fueron unos Cuartos de final en Australia. En Atenas 2004 la victoria fue para el chileno Nicolás Massú, quien también su mejor resultado en Grand Slam fueron unos cuartos de final en Australia.

Esto quiere decir que desde 1988 y hasta antes de la victoria de Rafael Nadal en Beijing 2008, el oro en el tenis solo lo pudieron conquistar dos ganadores de Grand Slam en 20 años (Andre Agassi en Atlanta 1996 y Yvegeny Kafelnikov en Syndey 2000).

A partir de 2008 fue cuando el tenis tomó otra dimensión en la justa olímpica y, desde entonces, los ganadores han estado entre los primeros tres puestos del ranking mundial como lo fue con Nadal en Beijing 2008, Murray en Londres 2012 y Río 2016, así como Zverev en Tokio 2020.

Por eso considero que es errónea la apreciación de que Djokovic necesitaba el oro olímpico para ser considerado ahora sí el mejor tenista de la historia. Por mucho, estadísticamente ya lo era. Más bien podríamos decir que era algo que Djokovic sentía que se lo debía a su país.

Independientemente de ese debate, lo que sí podemos afirmar es que esta necesidad, construida o no, le permitió a Djokovic elevar su nivel más allá del límite. Del lado de Alcaraz, es el tenista más joven en jugar una final de tenis olímpica, por lo qué no obstante la frustración natural que debe sentir el español, Alcaraz debe considerar qué si llega a jugar a la misma edad de Nole, tiene otras cuatro olimpiadas para alcanzar el oro olímpico, a diferencia de Nole que estaba en su última oportunidad.

¿Qué lección nos deja el partido de hoy para nuestros niños y jóvenes atletas? Por principio de cuentas que cada partido es distinto y que no porqué hayas perdido la última o las últimas veces contra un adversario, significa que no puedas ganar.

Apenas hace unas semanas, Alcaraz había ganado Roland Garros y Wimbledon, este último torneo venciendo con suma facilidad los primeros dos sets al propio Djokovic. En el papel, inclusive podríamos afirmar que el gran favorito era el español, y que pocos llegaron a dudar de que la medalla de oro terminaría en España.

¿Cuántos niños cuándo les preguntas contra quien van en un torneo, te contestan que ante determinado rival, a quien no podrán vencer porque han perdido las últimas veces? O, en su caso, creen que tiene la victoria asegurada, porque han vencido a su oponente las últimas veces.

Siempre he pensado que cuando el nivel es muy parejo entre dos contrincantes, va a ganar el que controle mejor sus emociones en los momentos importantes y, por supuesto, el que tenga mayores deseos de ganar, porque al final sus habilidades deportivas son muy similares.

Djokovic sabía que no iba a tener otra oportunidad, era ahora o nunca y eso lo llevó a luchar cada punto al límite. En el 4-4 del primer set, Alcaraz tuvo varios break point para irse 5-4 y el saque, pero Djokovic sabía la trascendencia de ese juego, por lo que luchó a morir, salvando todos los break point que tuvo en contra.

En el tie break del segundo set, cuando iban 2-2, Djokovic realizó un winner de derecha cruzado que le dio la ventaja de 3 a 2 después de un gran intercambio de golpes, a partir de ese momento, Djokovic se adueñó del partido y Alcaraz no volvió a ganar un solo punto, y sí por el contrario, tuvo errores no forzados.

¿Significa que Alcaraz no es tan bueno como se creía? Por supuesto que no. Alcaraz es un fenómeno que a cualquier otro tenista sobre la faz de la tierra hubiera vencido en esta final. De diez veces que se enfrentaran este año iba a ganar nueve, la única que no iba a poder ganar era la final de estos Juegos Olímpicos, porque ahí está el verdadero ejemplo de lo que significa desear algo con todas tus fuerzas, y ese deseo brutal en esta ocasión nadie se lo podía quitar al serbio.

En una clase un alumno le preguntó al maestro si era bueno que los niños compitieran a temprana edad. El maestro contestó: “Por supuesto que sí, solo hay que saber explicarles a los niños que en el deporte hay un vencedor y un vencido, si no existiera este supuesto, no se llamaría deporte sino únicamente actividad física. La diferencia está en que a los niños se les enseña de manera equivocada que el vencedor es el bueno y el perdedor es el malo, y no es así. Cuando hay competencia, los dos son muy buenos, porque los dos son muy competentes en lo que hacen, porque han sabido desarrollar habilidades específicas para poder competir, eso es lo que hay que decirles a los niños, y que simplemente en ese día, en ese momento, le toco a uno de los dos, ganar.”

Esto fue lo que pasó en esta cardiaca final de tenis de los Juegos Olímpicos. Tuvimos a dos enormes competidores, que nos hicieron vibrar de principio a fin, pero como es la esencia pura del deporte, sólo podía haber un vencedor, aunque los dos jugaron de manera excepcional.

Por primera vez me tocó ver lagrimas sinceras en ambos jugadores. Djokovic que se quitó su festejo arrogante de hacer como que toca el violín con su raqueta, lo cual en nada lo ayuda porque solo lo hace ver como burlón y arrogante (aunque se lo dedique a su hija, que nadie lo entiende), y Alcaraz, quien en las entrevistas posteriores no pudo contener más la frustración del dolor de la derrota, como le sucedió hace un año en el Masters 1000 de Cincinnati ante el propio Djokovic.

Me gustaría compartir las palabras que le mandó decir Rafael Nadal a Carlitos Alcaraz después de su derrota. Cito textual: “Carlos, aunque sé que hoy es un día difícil valora una medalla que es muy importante para todo el país y verás, con el tiempo, que para ti también. Gracias por esta semana increíble y por una medalla que nos regalas al deporte español. Un abrazo".

Estas palabras las podrían repetir muy bien los padres a sus hijos, cuando en más de una ocasión no consigan la victoria que esperaban. Hasta la próxima.

COROLARIO. Si se necesitaba un ejemplo más de lo que significa la confianza en un deportista, ahí está el caso de Noah Lyles, el ahora campeón olímpico de 100 metros, quien sin ganar ningún heat eliminatorio, y sin ser su mejor prueba, se llevó el oro olímpico por apenas cinco milésimas de segundo ante el jamaiquino y gran favorito: Kishane Thompson.


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y no necesariamente reflejan la postura editorial de Oaxaca Informa.

De victorias y derrotas, 2024

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La tragedia de la derrota en los niños… y en los papás Parte 2

La tragedia de la derrota en los niños… y en los papás Parte 2

Para mis queridos Pedro y Nora.

En la columna pasada empecé a hablar del dolor de la derrota en los niños a la hora de competir y cómo puede impactar hacia su futuro deportivo; sin embargo, por falta de espacio no pude ahondar más. En esta segunda parte trataré un tema en específico, a expensas de abocarme en otros en columnas posteriores.

La premisa la columna pasada fue: A edades tempranas lo más importante es la actitud y no el resultado. ¿Por qué? Primero, porque en categorías infantiles el resultado muchas veces obedece más a otros factores que van más allá de que un niño sea o vaya a ser mejor que otro.

Pongo un ejemplo. La competencia en el tenis en México a nivel infantil y juvenil se maneja por categorías bianuales (10, 12, 14, 16 y 18 años y menores) para tomar el parámetro de la edad se toma el año de nacimiento. Esto significa que para la Federación da igual si tu hijo nació en enero o diciembre, lo importante es el año en que nació.

Por eso los jugadores que nacen en los primeros meses del año siempre tienen más ventaja que los que nacen en los últimos meses del año, ya que los primeros juegan todo el año con la edad que ya cumplieron, y los segundos juegan todo el año con la edad que van a cumplir a final de año pero que durante todo el año nunca tuvieron.

Si a esto le añades que la categoría no es por año, sino por cada dos años, pues es obvio que siempre los jugadores que estén en su primer año de esa categoría tienen una desventaja natural (se conoce como “año malo”) y si a eso le sumas que además de estar en su “año malo” nacieron en los últimos meses del año (se le conoce como “mala fecha”), pues todavía la desventaja es mayor.

Los que están en su “año malo” tienen la ventaja de que el siguiente seguirán en la misma categoría y que todos aquellos que estaban en su segundo año o “año bueno”, tendrán que subir de categoría, por lo que siempre se termina diciendo que el primer año es para sembrar o aprender y el segundo año para cosechar o ganar.

Aún así no importa que estés en tu primer año, las derrotas siempre duelen, pero si a eso le sumas que si estás en tu primer año, y además eres de los últimos meses y te estás enfrentando a un niño que está en su “año bueno”, y además de eso nació en enero y tú en diciembre, pues ya la diferencia de edades se fue a dos años.

Dos años más de escolaridad, dos años más de entrenamiento, dos años más de motricidad, coordinación, fuerza física, madurez, etc. Bajo ese parámetro no hay punto de comparación y las probabilidades indicarían que el que es dos años más chico le toca perder.

Hay libros que señalan que esto es una gran ventaja para los niños nacidos en los primeros tres meses del año, porque les permite competir en condiciones siempre más favorables que las de sus oponentes y, por lo mismo, poder situarse en los primeros lugares del ranking al tener mayores opciones de avanzar en los torneos que participan durante toda su vida infantil y juvenil.

El riesgo para estos pequeños atletas nacidos en los primeros tres meses del año es que esta ventaja no dura para siempre y cuando se empieza a equilibrar la parte física, y comienzan a perder con jugadores a los que toda la vida les ganaron, es cuando empieza a afectarles mucho la parte emocional o anímica. (“Cómo perdiste con fulanito si siempre le habías ganado y hasta lo dejabas en cero”, “Ya no soy tan bueno como creía porque a los que siempre les gané ahora me ganan, etc).

Otra desventaja que tienen todas estas victorias que se obtienen muchas veces por una buena fecha (los nacidos en los primeros tres meses del año) y ante rivales hasta dos años menor, es que estos jugadores crecieron sin tener mayor competencia, y es evidente que la única manera de crecer deportivamente hablando es midiéndote contra los mejores.

Por ello, todos los jugadores más chicos que durante toda su infancia y adolescencia se enfrentaron contra rivales mucho más grandes y fuertes que ellos, y que por ende perdieron la mayoría de las veces, al paso del tiempo esas derrotas los hicieron mucho mejores competidores que los que ganaban de pequeños de manera muy fácil.

Con esto no pretendo descalificar a los nacidos en los primeros tres meses del año, ni justificar a todos los que nacieron los últimos tres meses del año. Gabriela Sabatini a los 12 años ya ganaba la categoría de 18 años. Nadal a los 16 años le ganó a Carlos Moyá, quien había sido Número 1 del ranking mundial. Esto es, para los grandes atletas da igual el mes en el que hayan nacido, pero para los niños que están empezando a competir, no deben tomarse tan en serio el marcador en los torneos que participen de pequeños.

Es más importante no rendirse y querer seguir mejorando que colgar un trofeo o medalla en la sala de tu casa, cuando el mismo niño sabe que no le representó mayor esfuerzo el conseguirla. Lamentablemente muchos se dejan llevar por el canto de sirenas y creen que tienen más talento del que realmente poseen y esas victorias en lugar de hacerlos trabajar más, los llevan a una zona de confort.

Por el otro lado, para esos pequeños campeones que jamás se rindieron y trabajaron muchísimo más para derrotar a sus “némesis” de la infancia y adolescencia, la mayoría de las veces terminan jugando y compitiendo con muchísimo mayor nivel que sus rivales de pequeños.

Por eso el mensaje a los papás es que no deben fijarse tanto en los resultados de sus hijos, sino en su evolución a lo largo de todo este periodo de iniciación y especialización. Hasta los 14 años lo más importante no será la victoria o la derrota, sino que no dejen de practicar el deporte que aman por un tema de frustración ante la derrota o hartazgo ante el entrenamiento o la competición.

Si a los 15 años siguen compitiendo y entrenando con la misma alegría, ilusión y pasión que cuando tenían 8 años, entonces ustedes papás hicieron lo correcto. Las victorias y derrotas de antes serán solo anécdotas y bonitos recuerdos para platicar cuando se esté en familia y con los amigos.

COROLARIO. Primero le tocó contra Alexander Zverev en la primera ronda de Roland Garros y después contra Novak Djokovic en la segunda ronda de los Juegos Olímpicos. Cuando no tienes siembra ni buen ranking son los contrincantes que te suelen tocar en las primeras rondas de cada torneo. Nadal sufre ahora lo que vivieron todos sus rivales en los últimos 18 años: el no poder ir poco a poco dentro de un torneo, sino ir al matadero prácticamente desde un principio. Afortunadamentesu vida económica está resuelta, pero para todos aquellos que les toma años ingresar a un main draw, solo para que te toque un Djokovic en la primera ronda debe ser muy frustrante. De ahí tantos retiros prematuros de aquellos jugadores que nunca pudieron pasar de los primeros 200 del mundo.


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De victorias y derrotas, 2024

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La tragedia de la derrota en los niños… y en los papás Parte 1

Para Agustín Díaz de León “El Gosh”.

Hace 35 años existía una especie de Copa Davis entre los diferentes clubes de tenis de la Ciudad de México, (se le conocía como Interclubes) en donde cada club de acuerdo a la categoría en la que se competía, seleccionaba a sus mejores tenistas para enfrentarse a sus homólogos de otros centros deportivos.

La dinámica era la siguiente: dos singles (uno de hombres y uno de mujeres), dos dobles (uno de hombres y otro de mujeres) así como un juego de mixtos. De esta manera se disputaban cinco puntos en donde el ganador tenía que llevarse tres de estos partidos.

A mí siempre me tocó jugar el dobles. Para la Semifinal teníamos el antecedente de que nuestro mejor singlista no había podido vencer al mejor singlista de ellos en la fase de grupos, ya que el nuestro era especialista en canchas duras y en esa Semifinal seríamos visitantes y la superficie de los locales era la arcilla.

Por dicha razón el capitán de nuestro club decidió que sería yo quien jugaría el singles, bajo el argumento de que yo pasaba muchas bolas y mi rival para ese partido sería un señor de 60 años (el señor estaba rankeado en el cuarto lugar del mundo de esa categoría, sólo que hace 35 años los señores de 60 si se veían más de la tercera edad, no como ahora que muchos parecen atletas).

Durante toda la semana previa a la Semifinal el tema de conversación en el club era si yo podría ganar ese partido, ya que en los cálculos del equipo ese punto decidiría la serie (en la fase de grupos habíamos perdido 3-2 por ese singles de hombres que se nos fue). Yo me sentía muy seguro de ganar. Podría decir que en esa etapa de mi vida (yo tenía 14 años) ni siquiera sentía miedo o temor en los partidos. Amaba el tenis y disfrutaba como nada el competir.

El día del encuentro cuando llegamos y cada capitán entregó su rol de juegos, fue grande mi sorpresa cuando mi rival no sería el famoso campeón mundial de 60 años, sino un señor equis como de 45 años (que tampoco era como los actuales jugadores de 45 que también son casi atletas). Cuando peloteamos, me di cuenta que ese partido yo lo ganaría muy fácil, por lo que llegué a considerar que nadie le daría valor a mi victoria ya que mi adversario era de “medio pelo”.

Así que en lugar de ganar de manera rápida y contundente, le di juego para hacer el partido más entretenido y emocionante para las tribunas. El primer set dejé que me lo ganará en muerte súbita y en el segundo set iba 4-1 abajo cuando decidí ahora si dar todo. De 4-1 lo empaté a cuatro iguales, y en el punto donde me fui 5-4 a favor, me acalambré como nunca me había pasado en mi vida.

La pierna se me engarrotó y simplemente no me pude parar. Cuando el capitán de mi equipo entró para ver que me había pasado, mi rival de 45 años le gritó que no me podía tocar ni auxiliar, que yo tenía cinco minutos para recuperarme o me marcaría el default. Después de cinco minutos por fin me pude parar, pero ya no pude moverme. Perdí 7-5 el segundo set y por ende el partido. Mi equipo no se recuperó anímicamente de esta derrota y terminamos perdiendo 4-1 la serie.

Cuando fue la comida de convivencia, el señor de 45 años entró eufórico al salón donde estaban todos y gritó mientras golpeaba la mesa: “Ganamos, les dije que ganaría el singles; este escuincle me la peló”. Si ya me sentía mal, al ver a este tipo gritar así, me hizo sentir todavía peor, porque en mis manos estuvo haberle ganado de manera muy fácil, pero yo lo dejé crecer por mi inmadurez.

35 años después sigo pensando que es la derrota deportiva más dolorosa que he tenido en toda mi vida. Yo que me imaginé regresando al Club como héroe y en hombros, lo terminé haciendo en la soledad de un camión, abandonado por todos. Los había decepcionado. Durante semanas no quise agarrar una raqueta. Sentía vergüenza de mí mismo, y por supuesto, estaba muy apenado con todo mi equipo.

Ahora que mis hijos compiten he tratado de explicarles esto. Pero esta historia que les he contado creen que es un invento mío. Esta semana que acaba de pasar mi hija de diez años jugó un Nacional de Tenis de 12 años y menores y tuvo seis “match point” para pasar a Semifinales y nada más no lo pudo cerrar. Por primera vez me tocó ver su frustración, dolor y llanto, durante el propio partido, al dejar ir una ventaja de 4-1 y 5-3 en el tercer set, así como un 0/40 en el 4-5 y triple match point.

Lloró, lloró y lloró. Por primera vez en su vida dijo que no servía para el tenis y que se dedicaría mejor a la gimnasia. En mi frustración mi primer pensamiento fue decirle que no se quejara, que ella la había perdonado y dejado crecer. Pero inmediatamente un dejavú vino a mí y recordé lo de hace 35 años que yo viví.

Aunque a diferencia de mí ella si había tenido a una rival de su mismo nivel y no había sido displicente como yo, pensé lo mucho que le podría afectar si no encontraba las palabras correctas para explicarle que este tipo de derrotas te deben formar y no hundir. Busqué a varios especialistas y me hablaron del bloqueo mental producto del estrés y la fatiga.

Ahora he decidido adentrarme en este tema porque, como dicen los expertos, a edades tempranas no debe importar el resultado sino la actitud, y las derrotas deben ser el punto de referencia para aprender y mejorar, nunca para pensar en un retiro y menos a una edad tan temprana. En las siguientes columnas abordaré estos temas con sustento académico a través de la opinión y consejo de expertos.

COROLARIO. Una vez más McLaren hizo un desastre en su estrategia y lo que debió terminar como una gran fiesta por ocupar los primeros dos lugares del Gran Premio de Hungría de Fórmula Uno, terminó siendo un funeral que a nadie dejó contento. Hace una semana su pésima estrategia les costó los dos primeros lugares. Ahora el costo fue más alto: la armonía entre sus dos pilotos y el mensaje contundente para Lando Norris de que les tiene sin cuidado el campeonato de pilotos, McLaren sólo buscará el de constructores.


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De victorias y derrotas, 2024

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Lo que nos dejaron Wimbledon, la Euro y la Copa América 2024

Para Francisco Ruíz y Gildardo Díaz, grandes maestros.

Era la Final soñada, Djokovic buscando su 25 Grand Slam contra Alcaraz que iba a defender su título. Era a su vez la repetición de la final del año pasado, por lo que los boletos estaban por las nubes. A pesar de que Djokovic había perdido la Final del año pasado contra Alcaraz y venía de una reciente cirugía de meniscos los comentaristas de la televisión daban a Djokovic como un ligero favorito. ¿Su argumento? Que Alcaraz no había jugado bien durante el torneo y que, por el contrario, Djokovic había arrasado a sus rivales, sobre todo en la Semifinal donde el propio Musetti declaró que Nole estaba a otro nivel.

Pero como en las elecciones, una cosa es el análisis que se hace antes de, y otra muy diferente es explicar el porqué terminó así el resultado, lo que los analistas de la televisión nunca dijeron fue que Djokovic en todo el torneo no había enfrentado a un top ten del ranking mundial, y que posibles rivales potenciales que tenía dentro de su cuadro, fueron eliminados prematuramente o se retiraron por lesión.

Con esto no quiero decir que Djokovic careciera de los méritos suficientes para jugar una Final y más si era de Wimbledon, pero en su camino hacia la final jamás le tocó enfrentarse a un rival del nivel de Medvedev, Sinner, Zverev, Fritz, Dimitrov, Miñaur o Hurkacz, por citar algunos.

Su rival en semis fue un 25 del ranking mundial en su momento. Por el otro lado, un Sinner había tenido rivales durísimos desde la primera ronda, lo que originó que cuando jugó contra Medvedev en Cuartos de final ya no tuviera las piernas suficientes para el quinto set.

Pero volviendo a la final, cuando Djokovic enfrentó a un verdadero rival de peso, en los primeros dos sets fue borrado de la cancha. El tercer set, a diferencia de los dos anteriores, podría decir que sólo Alcaraz hubiera podido arrebatarle ese tercer set al serbio, porque ahí si Djokovic jugó a su tope y Alcaraz tuvo que sacar su mejor tenis para evitar irse a un cuarto set.

Algunos dirán que tuvo el 40/0 en el 5-4 y no habría tenido mayor problema, pero no es eso, para llegar al 5-4 tuvo que jugar a su máximo nivel porque Djokovic ahora si peleó a muerte cada punto, haciendo gala de su mejor tenis como en el pasado. Al final el rey Djokovic, el que de sus últimas 27 muertes súbitas en Grand Slam había ganado 24, no pudo contra un fenómeno 16 años más chico que él, y tuvo que ceder ahora si la estafeta de manera definitiva al español.

Hoy podría afirmar que si Alcaraz, Sinner y Djokovic están a su 100, no hay forma de que el serbio pueda derrotar a los dos primeros. La ventaja para Nole es que es muy difícil poder mantenerte al 100 toda la temporada y siempre hay baches, lesiones o momentos en donde puedes enfrentarte viniendo de una o más rondas previas de mucho desgaste físico y mental (pensemos en unos cuartos y semis de cinco horas cada partido).

Pero jugando al tope los tres, Djokovic tiene que aceptar hoy que todo tiene fecha de caducidad y que no volverá a ser favorito si le toca enfrentarse de nuevo a Alcaraz o a Sinner.

¿El adiós de Messi?

En ninguna de las dos jugadas en donde tuvieron que entrar las asistencias para auxiliarlo Messi fue fauleado por los rivales, inclusive en la jugada que representa su cambio se cayó solo.

Los famosos cronistas deportivos decían que Argentina con la salida de Messi iba a meterse en serios problemas, pero no fue así; por el contrario, fue cuando Argentina jugó mejor y ahora si dominó a su contrincante colombiano.

Messi es uno de los mejores de toda la historia sino que es el mejor, pero hasta las grandes leyendas como Federer, Nadal, Djokovic, Ronaldo y ahora Messi, tienen una fecha de caducidad. Pueden alargar el declive, pero el declive llega y este le ha llegado al argentino.

Hoy el futbol es un deporte demasiado físico que se juega con sprints de velocidad prácticamente todo el partido, en donde no se puede ceder ni un espacio al rival. Aquel futbol en donde los centrales esperaban cómodamente desde la defensa a que llegara el balón ya no existe.

Hoy, a menos de que puedas hacer dos o tres genialidades con el balón o meter un tiro libre desde donde te la pongan, tener a un jugador que ya no corre como los demás, es una ventaja para el otro equipo, aunque el jugador se llame Leo Messi.

Por lo demás, referente a la Final de la Copa América, me quedó con la enorme capacidad de gestión de los americanos cuando el caos se hizo presente al ingresar al estadio. Terminaron optando por la mejor decisión: dejar que todos entraran para evitar un aplastamiento de gente, pero una vez adentro del estadio, ya no fueron los guardias del inmueble sino la policía del país más poderoso del mundo quien empezó a sacar a todos estos aficionados que se habían metido sin boleto y que estaban en los pasillos.

En cualquier otro país del tercer mundo estaríamos hablando hoy de una tragedia y en este caso, ya cuando el partido estaba en marcha parecía que nunca había pasado nada. Cierto, se pudo haber evitado todo este conflicto al ingreso, pero no estamos aplaudiendo lo que pasó, sino como se resolvió algo que parecía no tener solución.

Por lo que hace al resultado, Argentina demostró que hay que saber jugar finales, y entre el enorme talento y capacidad de sus jugadores, más sus típicas marrullerías que siempre les permiten (podría añadir y con la enorme confianza de tener al “Dibu” por si un partido se va a penales), le terminaron pasando encima a un rival que al inicio del partido los dominó a placer, pero que conforme fue pasando el tiempo, el peso de la camiseta se impuso.

España, el nuevo rey de la Eurocopa

Cómo una buena decisión te puede llevar a otro nivel. Luis de la Fuente era técnico de la Selección Sub-21 de España. Después de la salida de Luis Enrique al ser eliminados en Octavos en el Mundial de Qatar 2022, la Federación Española de Futbol le dio la oportunidad a este técnico para que España pudiera clasificarse a la Eurocopa 2024, y no solo la clasificó con facilidad, sino que además la convirtió en la primera selección que gana absolutamente todos sus partidos en la Euro.

En su camino al título, España derrotó a cuatro campeones del mundo: Italia, Francia, Alemania e Inglaterra. Con sus nuevas estrellas Lamine Yamal (que empezó este torneo con 16 años) y Nico Williams, así como con la experiencia de un Dani Carvajal, España nos hizo recordar al Barcelona de Guardiola que ganó todo en su momento. Sin duda se disfruta verlos jugar y con jugadores tan jóvenes, es evidente que la Furia Roja será la gran favorita para el Mundial de 2026.


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De victorias y derrotas, 2024

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La vergüenza del VAR y de la Selección, y la nueva rivalidad de Fórmula Uno

Para Octavio “El Pollo” Lara y su hermosa familia.

Cuando la tecnología llegó al deporte, específicamente al futbol, los aficionados pensaron que con el VAR los errores arbitrales habían llegado a su fín. Lo que nadie viofue que transitamos del error humano a la  manipulación del resultado a través del uso pernicioso y a conveniencia del  VAR.

Lo sucedido en el partido entre Alemania y Dinamarca en los  Octavos de final de la Eurocopa 2024 es un buen ejemplo de ello. Si Alemania ha metido el gol que hizo Dinamarca, ni siquiera se hubiera revisado el gol, y en el extremo de haberse revisado, jamás se hubiera anulado por decir que estaba adelantado por la punta de un zapato. Pero Alemania no se podía quedar fuera en octavos de la Eurocopa de la cual es sede, y había que encontrar un motivo para anular ese gol.

En la Copa América, todos sabemos que México nunca ha sido bien visto por la  Conmebol, porque nuestro país no representa un voto para esta  Confederación. En el partido de  México contra Ecuador, en tiempo de compensación un balón tocó la mano del jugador ecuatoriano que representaba un penal, pero el árbitro ni se interesó en revisarla. Cuando después marcó un penal a favor de México, las autoridades del  VAR no dudaron en revertir la decisión.

El VAR sólo va a modificar una decisión arbitral, o a inventarse una que nadie haya visto, cuando este cambio represente un beneficio a los intereses económicos o comerciales de los dueños del balón. Nunca, jamás, ni por asomo, se le hubiera anulado el gol a  Alemanía por la quinta parte de un zapato, y tampoco se revertirá una decisión como la de México si esto evita una final  Brasil contra Argentina.

Por lo que hace a la selección mexicana, más allá de estas decisiones controversiales del VARMéxico ha tocado fondo. ¿Cuándo habríamos pensado que contra  Jamaica, Venezuela y Ecuador, la selección mexicana únicamente habría podido meter un gol en los tres partidos?

Algunos dirán que se tiene que ir Jimmy Lozano, otros dirán que es sólo un sacrificio que no resuelve el tema de fondo. En lo personal creo que uno no excluye a lo otro. Dentro de la transformación radical que se requiere en el futbol mexicano, se necesita otro técnico para la selección mayor.

Se dirá lo mismo de siempre, que no se apoya a los jóvenes, que hay muchos extranjeros, que los patrocinadores y dueños del balón obligan a convocar a determinados jugadores, que el futbolista mexicano vive en una zona de confort, que deberíamos tener descenso, bla bla bla. Lo cierto es que todas estas decisiones nunca se tomaron con el propósito de afectar al  futbol mexicano, sino que se llevaron a cabo para hacer rentable un deporte que hoy antes que nada es visto como un negocio.

Es obvio que sería mejor un José Mourihno o un  Marcelo Bielsa, pero alguien de ese nivel no está dispuesto a ser la marioneta de un grupo de hombres de “pantalón largo” que verían a este técnico como un empleado más sujeto a sus propias decisiones o caprichos.

Al final del camino, el futbol solo evidencia lo que sucede en la mayoría de las organizaciones que buscan el poder económico o político por encima del bien común: encontrar culpables en todos menos en ellos mismos.

Verstappen y Norris: la nueva rivalidad

Este fin de semana se vivió el primer choque entre dos punteros que les costó a ambos el podium en el Gran Premio de Austria. Desde aquellas colisiones entre  VerstappenHamilton de 2021 la Fórmula Uno no había tenido algo como lo que sucedió este domingo. Ni siquiera cuando Leclerc tuvo coche en las primeras carreras del 2022 pasó algo así. Hoy  Checo puede estar tranquilo que su conflicto con  Max no fue personal, si  Verstappen no tuvo la más mínima contemplación en hacer abandonar a Norris de la carrera no obstante que decía ser su mejor amigo, que le puede esperar a los demás.

Verstappen, como  SennaSchumacher en su momento, es un animal del volante que no le importa destrozar a quien se le cruce en su camino. Podría tener 99 victorias y se jugaría la vida por la 100, sin importar que para el otro podría ser la única en su carrera, así fuera su mejor amigo, hermano o compañero de escudería.

Sin duda era lo que estaban esperando los aficionados a la Fórmula Uno, y tarde pero llegó. Hoy hasta los que no eran fanáticos de  Norris y de  McLaren se han hecho, por el simple hecho de ver perder a Verstappen. Y aunque Max no abandonó y terminó quinto, se ve que prefiere eso a dejarse rebasar por otro piloto.

Por lo que hace a Checo Pérez, cada vez es más notorio que se está quedando en el octavo lugar de las cuatro escuderías dominantes de la  Fórmula Uno y eso no es bueno ni para el mexicano ni para  Red Bull. Algunos dicen que para  Red Bull es más importante el campeonato de pilotos que el de constructores. Lo que si parece ser una realidad es que se va a definir primero el de pilotos que el de escuderías, el cual como se está viendo se va a ir hasta el final de la temporada.

Djokovic en Wimbledon

Se necesita un físico como el de Novak Djokovic para recuperarse de una operación de meñiscos en la rodilla y estar listo para jugar  Wimbledon tan solo un mes después de su intervención quirúrgica. Y aunque no parte como el gran favorito, será el rival a vencer.

Posiblemente el no sentir esa obligación de tener que ganar el torneo, le permita jugar más relajado. Lamentablemente el posible enfrentamiento de Sinner contra  Alcaraz no se daría en la final sino en semifinales. En la llave de abajo,  Djokovic tiene un draw mucho más cómodo que el italiano por lo que se espera que de menos pueda llegar a cuartos de final sin mayor problema.


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2024

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La tragedia de Rory Mcllroy y su triste espera para volver a ganar

Para Gio y J.A ‘El Inge’ personas felices, trabajadoras y exitosas.

En teoría lo más fácil en el futbol sería meter un gol de penal : lo haces a tan solo once pasos de la portería, con todo el tiempo del mundo, y sin que nadie esté a tu lado molestando u obstruyéndote. Sin embargo, hemos visto a los más grandes futbolistas de la historia fallarlos.

Cuando quienes fallan no son las estrellas del club, sino cualquier otro futbolista del equipo por estar en una tanda de penales (no un penal aislado que siempre tira el mejor jugador del equipo), solemos escuchar de su entrenador o capitán cuando este jugador cuando este penal no terminó en gol: “Se necesita mucho carácter para plantarse enfrente del arquero rival. No cualquiera se atreve a patear un penal en una eliminatoria” Esas justificaciones al final salen sobrando, porque para fallar un penal, cualquiera. El mérito más bien sería que te plantes y metas el gol.

En el golf pasa algo muy similar. Los mejores golfistas del mundo hacen drives de más de 300 yardas con una precisión quirúrgica, meten bolas en green de los lugares más difíciles del campo, suelen dejar la bola “dada” en tiros cercanos alrededor o en el mismo green, en donde para cualquier golfista promedio sería un logro dejarla relativamente cerca de la bandera. Pero como en el futbol, hay algo que distingue a los campeones de grandes jugadores de golf: meter la bola con el putt en distancias cortas en momentos de muchísima presión.

Con estos parámetros, golfistas consagrados han llegado a fallar de distancias en donde en cualquier otro escenario podrían meter la bola durante tres horas seguidas sin tener que concentrarse en el tiro.

Esto fue lo que le sucedió este fin de semana en el US OPEN cuando Rory Mcllroy dejó ir la oportunidad de ganar un Mayor (lo que en el tenis se conoce como Grand Slam ) al fallar dos putts a distancias mínimas lo que a la postre fue la diferencia entre el primero y segundo lugar.

Lo dramático de este hecho, es que hasta antes de su primera falla en el hoyo 16, Rory iba en primer lugar, había jugado perfecto y tenía el récord de 496 putts embocados seguidos de tres o menos pies durante este 2024. El 497 lo falló, y el del último hoyo también.

Esta falla le ha dado la vuelta al mundo y hoy el escocés y varias veces número uno del mundo, seguirá con una sequía de al menos diez años sin ganar un Mayor, no obstante qué en todo este tiempo sin conocer la victoria en un Grande, jamás estuvo tan cerca como este domingo.

Millones de espectadores fueron testigos de cómo Rory se quitó una desventaja de tres golpes para irse adelante por dos, producto de una ronda de cuatro birdies y ni un solo error, hasta que llegaron los fatídicos putts del hoyo 16 y 18.

Rory, el ganador de cinco Mayor, no pudo con la presión y falló dos putts qué en cualquier torneo casero de fin de semana el contrario te la cede para no perder tiempo y alentar el campo.

Fallar esos dos putts, sobre todo el del hoyo 18, convirtió a Rory Mcllory del mejor golfista de la era moderna después de Tiger Woods a ser el golfista con el juego más bonito y completo de la PGA, pero que nunca podrá ser un digno sucesor del gran Tiger.

Hace una semana en la final de Roland Garros, Carlos Alcaraz remontó un marcador adverso de dos sets a uno frente a Zverev, misma que se dio cuando dejó ir una ventaja de 5 a 2 en el tercer set. Cuando pasó esto, muchos pensaron que a sus 21 años el tenista español iba a perder el partido. Pero lo que terminó sucediendo es que el originario de Murcia se alzó con los dos siguientes sets de una manera contundente.

Esta “faena” hizo que hoy en el mundo del tenis se considere a Alcaraz como el digno sucesor de Rafael Nadal por la fortaleza mental que demostró en un momento de adversidad. Entre muchos otros beneficios que le representó esta victoria a Alcaraz, Nike le renovó su contrato y le ha asignado ya su propia línea de ropa, algo que solo había hecho con Federer y el propio Nadal.

Rory ha sido un emblemático de Nike en el mundo del golf, como lo fue en su momento el propio Tiger Woods. ¿Se arrepentirá Nike de patrocinar a Rory Mcllory? Seguramente no, pero si les quitó un anuncio emblemático de juntar el regreso de Tiger en Augusta de 2019 y el de Rory en este US OPEN 2024, después de 11 y 10 años de no ganar un Mayor o Slam.

Ahora Rory tendrá que aprender a manejar un sinnúmero de editoriales en donde la pregunta será ¿Si podrá volver a ganar un Mayor o si nunca tuvo el carácter para ser considerado el sucesor de Tiger?

¿Es el fin de Mcllory?  Para nada. Phil Michelson ganó a sus 50 años después de ocho años de sequía. Rory apenas tiene 34 años pero tampoco se ve que pudiera aguantar otros 16 años, además de estos 10, sin ganar un Grande. Tiger Woods lo hizo a los 43 años en el 2019 en el Masters de Augusta y con condiciones físicas muy inferiores a las que tiene hoy Rory. Cada historia es diferente y más allá de que Rory vuelva a ganar o no un Mayor, seguirá siendo cada torneo de este tipo el favorito del público.

DE COROLARIO. Ha sorprendido a propios y extraños los vídeos que ha subido Novak Djokovic haciendo rehabilitación después de su operación de rodilla. ¿Se repetirá la hazaña de Franco Baresi en el Mundial de Estados Unidos 1994, quien regresó a jugar la final después de haber sido operado en pleno Mundial? Por lo pronto Novak no ha dicho que no, y con el extraordinario físico que posee, está haciendo hasta lo imposible para recuperarse en menos de tres semanas lo que para cualquier otro ser humano, sea atleta o no, le tomaría por lo menos cuatro semanas o un mes.

Rafael Nadal ya anunció que no jugará Wimbledon y que se concentrará en los Juegos Olímpicos a jugarse en la arcilla de Roland Garros. En dobles hará pareja con Carlos Alcaraz, por lo que se espera que esos boletos se coticen más caros que una final de Wimbledon.

Ya como jugador del Real Madrid, Kylian Mbappé parece haber aprendido las mañas de los merengues, y en su partido de Eurocopa contra Austria fue patético verlo caminar tranquilamente hacia el exterior de la cancha para que de repente se tirara en plena cancha como si no pudiera sostenerse de pie por un golpe que tenía en la nariz. Todo con el propósito de hacer tiempo y que el árbitro pitara el final del partido.


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Lo que nos dejó Roland Garros 2024

Para mi querido José Antonio Mata.

Tuvieron que pasar 20 años para que en una Final de Roland Garros no apareciera el nombre de Roger Federer, Rafael Nadal o NovakDjokovic. En estos 20 años sólo una vez ganó alguien diferente a ellos: Stan Wawrinka a NovakDjokovic en 2016. Pero este 2024 ha sido realmente el año del cambio generacional, cuando en Australia se impuso el italiano JannikSinner, nuevo número uno del ranking mundial a partir de este lunes, y ahora en Paris se hizo vencedor el español Carlos Alcaraz.

Para lograr esta faena, el murciano tuvo que derrotar en cinco sets en la Semifinales al italiano Sinner y en la Final, requirió también de otros cinco sets para vencer al alemán Alexander Zverev, quien dicho sea de paso, a sus 27 años todavía no puede ganar un Grand Slam, no obstante que desde hace diez años se dijo que era el siguiente fenómeno del tenis mundial. Lo hecho por Zverev es muy meritorio, ya que hace dos años tuvo una grave lesión que puso en riesgo su carrera y lo tuvo inactivo durante meses, teniendo que volver a competir sin un buen ranking, lo cual ocasionó que tuviera que enfrentarse durante meses a los mejores tenistas del mundo en las primeras rondas, y no en las últimas instancias como era propio de un tenista que estaba en los primeros lugares del ranking mundial hasta antes de su lesión.

Esta misma circunstancia le cobró factura a Rafael Nadal en toda su gira de arcilla, incluyendo el propio Roland Garros, en donde en primera ronda le tocó enfrentarse al propio Alexander Zverev quien venía de ganar el Masters 1000 de Roma. No contento con tener que enfrentarse en la primera ronda al número cuatro del ranking mundial, Nadal tuvo que hacerlo en las condiciones más desventajosas para su juego: en su estadio techado por la lluvia y con frío, algo que impide que la pelota le corra más, situación que por supuesto le terminó pasando factura.

¿Qué hubiera pasado con un Rafael Nadal con su ranking habitual dentro de los primeros del mundo? Primero que nada se hubiera evitado a Zverev y a cualquier otro de este calibre hasta la instancia de Cuartos de final. Para ese entonces habría recuperado el matchplay que le hacía falta por tanta inactividad, y hubiera llegado el sol y el aire libre que tanto le favorece a su juego, porque el buen clima llegó hasta la segunda semana del torneo.

Nadal pagó ahora el costo de lo que padecieron durante 20 años todos sus rivales: tener que enfrentarlo en la primera o segunda ronda en un torneo y por ende, tener que regresar a casa antes de tiempo. La derrota de Nadal contra Zverev en primera ronda, constituyó apenas su cuarto revés en casi 20 años de trayectoria, algo que será irrepetible para cualquier otro tenista en la historia de Roland Garros.

Aunque es un consuelo banal, Rafa podrá “presumir” que sus vencedores en las únicas cuatro ocasiones en las que perdió, dos llegaron a la Final del torneo ( Zverev y Soderling ) y el otro se agenció el título: Djokovic en 2015 y 2021.

Por lo que toca al campeón, Alcaraz se convirtió en el tenista más joven en ganar en tres superficies diferentes en un Grand Slam, ya que Federer y Djokovic tuvieron el gran inconveniente de Nadal en la arcilla, sin embargo Alcaraz ha logrado imponerse en las canchas duras del US OPEN, en el pasto de Wimbledon, así como ahora en la arcilla parisina de Roland Garros.

Aunque es también el tenista más joven en tener tres Grand Slam, se ve muy difícil, por no decir que casi imposible, que “Carlitos” pueda repetir la hazaña de Federer, Nadal o Djokovic de ganar 20 o más Grand Slam. A su corta edad, el español se ha perdido ya varios torneos por lesión, algo que no debería suceder en un joven de 21 años. Se podría entender en el caso de un Djokovic de 37 años o un Rafa de 38, pero no en alguien tan fuerte y con tanto futuro por delante como Alcaraz.

En el caso del serbio fue lamentable ver que se tuviera que retirar del torneopor lesión sin embargo como lo comenté en columnas anteriores, Djokovic no es el del año pasado. Citando al brillante analista deportivo de artes marciales mixtas de Fox Sports, Mario Delgado, a Nole le ha pasado como a los boxeadores “De una pelea a otra se puede a veces reconocer el principio de una tendencia hacia abajo, que cuando comienza el declive es imposible contenerlo, el cuerpo cambia y no hay forma de regresar a la forma anterior.”

Lo dije por primera vez en marzo cuando perdió en Indian Wells, puede ser el comienzo de su ocaso. En Montecarlo se vio exhausto físicamente y en Roma fue por primera vez evidente que le habían dejado de tener pavor al enfrentarlo. Ahora en Roland Garros, tuvo dos partidos seguidos de cinco sets, de un enorme desgaste físico y mental. El primero, ante Lorenzo Musetti en donde además tuvo el inconveniente de terminar hasta las tres de la madrugada del día siguiente, sólo para que en su siguiente partido, los organizadores lo programaran de día, con un sol sofocante y obvio con menos tiempo de descanso o recuperación.

Aunque volvió a vencer en este nuevo partido a cinco sets, en esta ocasión al argentino Cerundolo, Djokovic terminó pagando la factura de tanto esfuerzo. Un día después de esta épica victoria, el serbio anunció que tenía roto un menisco de la rodilla y que tendría que pasar por el quirófano para poder regresar a las canchas.

Esta operación seguramente lo ha dejado fuera ya de Wimbledon, por lo que no podrá defender la Final del año pasado. La gran interrogante es si podrá competir en los Juegos Olímpicos de Paris de este verano, algo que en principio suena también poco probable. Muchos analistas deportivos dicen que es el único palmarés que le falta para poder decir que en su carrera ganó todo.

Creo que ha ganado todo, porque la medalla olímpica no es referente para poder compararlo con un Grand Slam. De entrada no se juega a tres de cinco sets, el evento acontece una sola vez cada cuatro años, y siempre se termina empalmado con la preparación para un Grand Slam o con la conclusión de uno de estos, lo cual para alguien que suele ganarlos, por supuesto que le afecta.

Recordemos a Djokovic viajando para jugar en las canchas duras de Tokio, con un cambio de horario terrible, después de ganar en el pasto de Wimbledon, cuando además venía de ganar en la arcilla de Roland Garros un mes atrás. Seguramente si esos Juegos Olímpicos se hubieran jugado en Atlanta en lugar de Tokio, y Nole no hubiera tenido el desgaste de ganar dos Grand Slam previos, Djokovic lo habría ganado sin problema.

Ahora solo nos queda esperar a Wimbledon. Y por primera vez también en más de 20 años vamos a tener una Final sin Federer, Nadal o Djokovic, en donde los favoritos serán los dos ganadores del Grand Slam de este año: JannikSinner y Carlos Alcaraz. No veo a otro alzando el trofeo de campeón. Así de fácil.


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