La transformación de la justicia laboral en México no concluyó con la reforma constitucional y legal de 2019. A siete años de distancia, el desafío ya no consiste únicamente en sustituir las antiguas Juntas de Conciliación y Arbitraje, sino en demostrar que el nuevo modelo puede resolver los conflictos de trabajo con mayor rapidez, imparcialidad y certeza jurídica para trabajadores y empleadores.
Ese fue el eje del Foro Nacional de Intercambio de Experiencias en el Sistema de Justicia Laboral 2026, inaugurado en Oaxaca con la participación de representantes del Poder Judicial, autoridades estatales y especialistas en derecho laboral. El encuentro busca revisar los avances alcanzados, pero también identificar los retos institucionales que aún enfrenta la implementación del nuevo sistema.
Una reforma que aún enfrenta su prueba más importante
La reforma laboral de 2019 representó uno de los cambios más profundos en la impartición de justicia en México al trasladar la resolución de los conflictos laborales al Poder Judicial y establecer la conciliación como una etapa obligatoria antes del juicio.
Sin embargo, consolidar este modelo implica desafíos que van más allá del marco jurídico. La reducción del rezago en expedientes, la capacitación de operadores, la homologación de criterios entre tribunales y la construcción de confianza entre la ciudadanía continúan siendo algunos de los principales retos del sistema.
Durante el foro, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, subrayó que la justicia laboral solo podrá consolidarse si los tribunales logran atender con eficacia los asuntos cotidianos que llegan a sus salas. En ese contexto, destacó la importancia de fortalecer principios como la buena fe, el diálogo y la solidaridad, elementos que identificó en las formas comunitarias de organización de los pueblos originarios de Oaxaca.
Justicia laboral y competitividad económica
El encuentro también abordará temas como la conciliación laboral, la libertad sindical y la aplicación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) desde la perspectiva judicial.
Estos asuntos trascienden el ámbito estrictamente jurídico. La forma en que se resuelven los conflictos laborales influye en la competitividad del país, la atracción de inversiones, el cumplimiento de compromisos internacionales y la protección efectiva de los derechos de las personas trabajadoras.
En ese sentido, el presidente del Órgano de Administración Judicial, Néstor Vargas Solano, señaló que el reto consiste en construir una justicia cercana a la ciudadanía, capaz de ofrecer resoluciones oportunas y fortalecer la confianza en las instituciones.
Del cambio legal a la consolidación institucional
La organización de este foro refleja una nueva etapa del sistema de justicia laboral mexicano. Si la primera fase estuvo centrada en modificar leyes e instituciones, la siguiente dependerá de la capacidad para intercambiar experiencias, corregir deficiencias y generar criterios que permitan mejorar el funcionamiento de los tribunales.
Más que celebrar una reforma, el encuentro en Oaxaca abre un espacio para evaluar si los cambios emprendidos en los últimos años están logrando traducirse en una justicia más accesible, eficiente y confiable para quienes enfrentan un conflicto laboral. Ese será, en última instancia, el principal indicador del éxito de la transformación.
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