La Guelaguetza nació como una celebración comunitaria, un encuentro de los pueblos de Oaxaca para compartir cultura, identidad y tradición. Sin embargo, en 2026, la máxima fiesta de los oaxaqueños enfrenta una realidad cada vez más distante de ese espíritu: la especulación desmedida con los boletos.
Apenas horas después del inicio de la venta oficial de accesos para los Lunes del Cerro, la plataforma internacional de reventa Viagogo comenzó a ofrecer entradas con sobreprecios que alcanzan hasta 1,057 por ciento respecto a las tarifas autorizadas por el Gobierno de Oaxaca.
El caso más alarmante involucra a los palcos C y D del Auditorio Guelaguetza, espacios que la Secretaría de Turismo estatal anunció como completamente gratuitos para garantizar el acceso de la ciudadanía.
Pese a ello, la plataforma oferta boletos para esas zonas en 29 mil 823 pesos por par, equivalente a casi 15 mil pesos por persona para acceder a un espacio cuyo costo oficial es de cero pesos.
La situación revela una paradoja que golpea el corazón de la festividad: mientras las autoridades promueven una Guelaguetza incluyente y accesible, los mercados digitales de reventa convierten incluso los accesos gratuitos en objetos de especulación.
Boletos de lujo para una fiesta popular
La disparidad es aún mayor en las zonas de pago. De acuerdo con los precios oficiales, los boletos para los palcos A y B cuestan mil 632 y mil 321 pesos, respectivamente. Sin embargo, en Viagogo algunos accesos son ofertados hasta en 18 mil 880 pesos por boleto.
Para la función del 27 de julio, los boletos de Luneta A, C y D alcanzan los 37 mil 760 pesos por par, una cifra superior a la de muchos paquetes turísticos completos para visitar Oaxaca durante la temporada.
En la presentación del 20 de julio, diversas secciones se comercializan entre 26 mil y 31 mil pesos por par, multiplicando varias veces el precio establecido por las autoridades.
El negocio de la escasez
La plataforma acompaña sus ofertas con mensajes que advierten que quedan disponibles entre uno y cuatro por ciento de los accesos, una estrategia comercial ampliamente utilizada para generar sensación de urgencia y acelerar las compras.
El problema ocurre pese a que la Secretaría de Turismo implementó restricciones para limitar la adquisición de boletos a dos por tarjeta bancaria con el objetivo de evitar el acaparamiento.
La presencia de boletos gratuitos y de accesos con sobreprecios extremos demuestra que los mecanismos de control resultan insuficientes frente a plataformas digitales que operan fuera de una regulación efectiva en México.
¿Para quién es la Guelaguetza?
La polémica reabre un debate recurrente en Oaxaca: si la máxima expresión cultural del estado sigue siendo una fiesta del pueblo o si, paulatinamente, se ha convertido en un espectáculo cada vez más inaccesible para miles de familias.
Mientras los organizadores destacan la derrama económica y el atractivo turístico internacional del evento, la reventa evidencia cómo la demanda y la falta de regulación permiten que intermediarios obtengan ganancias extraordinarias a costa de una celebración construida históricamente por las comunidades indígenas y afromexicanas de Oaxaca.
La Guelaguetza continúa siendo símbolo de identidad y orgullo cultural. Sin embargo, cuando un boleto gratuito puede aparecer en internet por casi 15 mil pesos, la pregunta vuelve a cobrar fuerza: ¿la fiesta sigue perteneciendo al pueblo o ya es un negocio para unos cuantos?
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