El Gobierno de Oaxaca intensificó reuniones con dependencias federales para impulsar proyectos turísticos en la Costa y el Istmo, aunque especialistas y sectores empresariales advierten que muchos destinos del estado continúan enfrentando problemas estructurales de infraestructura, conectividad y servicios básicos.
La titular de la Secretaría de Turismo de Oaxaca, Saymi Pineda Velasco, informó que se revisaron proyectos relacionados con puertos turísticos, vuelos comerciales y turismo deportivo como parte de la estrategia estatal para fortalecer la actividad económica en Oaxaca.
Entre los puntos analizados destacan Bahías de Huatulco, Puerto Ángel y Chacahua, donde se plantean obras de modernización y rehabilitación en muelles, marinas y embarcaderos.
Sin embargo, operadores turísticos y habitantes de la región han señalado que varios destinos enfrentan desde hace años problemas de mantenimiento urbano, deterioro carretero, deficiencias en servicios públicos y falta de inversión sostenida, factores que limitan la competitividad turística del estado.
Durante los encuentros también se exploró la posibilidad de ampliar conexiones aéreas con Mexicana de Aviación, particularmente en rutas hacia el Istmo de Tehuantepec. Analistas consideran que el reto no solo consiste en abrir vuelos, sino garantizar demanda, infraestructura aeroportuaria y seguridad para mantener las rutas operando de manera rentable.
En materia deportiva, el gobierno estatal busca posicionar a Oaxaca como sede de eventos nacionales mediante acuerdos con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte encabezada por Rommel Pacheco.
No obstante, sectores críticos sostienen que varios municipios turísticos continúan enfrentando carencias básicas como agua potable, manejo de residuos, seguridad y atención médica, mientras los anuncios oficiales se concentran en proyectos de promoción e imagen turística.
La apuesta gubernamental ocurre en un contexto donde Oaxaca depende cada vez más del turismo como motor económico, pese a que gran parte de las ganancias siguen concentrándose en corredores específicos y no necesariamente llegan a comunidades con mayores índices de pobreza.