El Gobierno de Oaxaca celebró su participación en la edición 50 del Tianguis Turístico de México 2026, realizada en Acapulco, Guerrero, como un “parteaguas” para la proyección internacional del estado. Sin embargo, más allá de los anuncios oficiales, surgen cuestionamientos sobre si estos logros se traducirán en beneficios tangibles para las comunidades locales o quedarán en cifras y discursos.
El gobernador Salomón Jara Cruz aseguró que la presencia de Oaxaca fue clave para posicionar al estado como referente nacional e internacional, particularmente en el segmento de turismo comunitario. Por su parte, la secretaria de Turismo, Saymi Pineda Velasco, destacó que se concretaron 194 citas de negocios y se promovieron siete experiencias comunitarias, con énfasis en los Pueblos Mancomunados.
No obstante, expertos en desarrollo turístico han señalado que este tipo de encuentros suele generar expectativas que pocas veces se cumplen a corto plazo, especialmente en regiones donde persisten rezagos en infraestructura, conectividad y seguridad.
Entre los anuncios más relevantes se encuentra la apertura de la ruta aérea invernal Vancouver–Puerto Escondido, así como una nueva conexión desde Tijuana operada por Volaris. También se firmaron alianzas con los gobiernos de Hidalgo y Puebla, y se confirmó a Oaxaca como sede de eventos nacionales del sector turístico en 2026 y 2027.
A pesar de estos avances, la pregunta central sigue en el aire: ¿quién se beneficia realmente de estas inversiones y acuerdos?
En comunidades indígenas y destinos emergentes, donde se promueve el llamado turismo comunitario, líderes locales han insistido en la necesidad de que los proyectos se traduzcan en ingresos directos, capacitación y condiciones dignas para los prestadores de servicios, y no solo en promoción institucional.
Durante el Tianguis, Oaxaca realizó degustaciones gastronómicas, muestras artesanales y presentaciones culturales, además de promover la Guelaguetza 2026. Puerto Escondido, por su parte, fue reconocido como el quinto destino en tendencia a nivel mundial por Tripadvisor, lo que refuerza su posicionamiento global.
Sin embargo, este crecimiento también ha encendido alertas sobre el impacto ambiental, la gentrificación y el encarecimiento de servicios en destinos turísticos, fenómenos que ya comienzan a percibirse en zonas como la Costa oaxaqueña.
El reto para el gobierno estatal no solo será atraer turistas e inversiones, sino garantizar que el desarrollo turístico sea sostenible, incluyente y con beneficios reales para las comunidades que, en muchos casos, son el principal atractivo del estado.
Porque más allá de los reflectores del Tianguis Turístico, el verdadero éxito se medirá en el bienestar de Oaxaca… no en el número de citas de negocios.