En Oaxaca, envejecer implica mayores desafíos en acceso a servicios de salud y seguridad social, en comparación con entidades del norte del país, donde las condiciones son considerablemente más favorables, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La investigadora Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que las desigualdades regionales marcan de forma determinante la calidad de vida de las personas mayores, especialmente en estados del sur como Oaxaca, donde persisten rezagos estructurales en infraestructura médica, empleo formal y cobertura de servicios.
Mientras que en entidades del norte como Baja California Sur, Chihuahua y Nuevo León la afiliación a servicios de salud alcanza hasta el 90 por ciento, en el sur y sureste los niveles son significativamente menores, reflejando brechas históricas en el acceso a derechos básicos.
Oaxaca se encuentra entre los estados con mayor proporción de población adulta mayor, con alrededor del 13 por ciento, lo que incrementa la presión sobre sistemas de salud que ya enfrentan limitaciones en cobertura, personal e infraestructura.
La especialista subrayó que las condiciones en la vejez no son aisladas, sino el resultado de trayectorias de vida marcadas por la informalidad laboral, bajos ingresos y falta de acceso a seguridad social, factores que afectan de manera más severa a las regiones con mayor rezago.
Además, advirtió sobre la feminización del envejecimiento: las mujeres representan la mayoría de la población adulta mayor, pero enfrentan condiciones más precarias debido a que gran parte de su vida laboral transcurrió en el trabajo no remunerado, lo que limita su acceso a pensiones y las coloca en situación de mayor dependencia económica.
Este panorama refleja que, en Oaxaca, el envejecimiento poblacional ocurre en medio de desigualdades persistentes, donde el acceso a servicios de salud dignos sigue siendo un desafío pendiente.