Mazatlán Villa de Flores: Apuntes para el ejercicio de un buen gobierno
Mazatlán Villa de Flores: Apuntes para el ejercicio de un buen gobierno
Reflexiones para fortalecer el gobierno comunitario y el futuro del pueblo mazateco.
Reflexiones para fortalecer el gobierno comunitario y el futuro del pueblo mazateco.
La reciente elección municipal representa una oportunidad histórica para que Mazatlán Villa de Flores retome el rumbo de su desarrollo y reconstruya el proyecto comunitario que durante décadas dio identidad y prestigio al pueblo mazateco.
Comparto estas reflexiones no desde la distancia, sino desde la experiencia de haber participado activamente en el movimiento de reivindicación que, a principios de la década de los noventa, colocó a Mazatlán Villa de Flores como un referente nacional e internacional en la defensa de la libre determinación de los pueblos indígenas.
Aquella lucha no fue solamente una disputa por el gobierno municipal. Fue, sobre todo, una batalla por recuperar la dignidad del pueblo, el derecho a decidir su propio destino y la vigencia de la vida comunitaria como eje de organización política y social.
De ese proceso surgieron aprendizajes, instituciones, liderazgos y conquistas importantes.
Sin embargo, con el paso del tiempo también aparecieron prácticas que terminaron debilitando ese proyecto colectivo. El caciquismo, la corrupción, la simulación, la división interna y la utilización de las necesidades de la población con fines políticos fueron erosionando el enorme capital social que el pueblo había construido.
No corresponde ahora detenernos en el recuento de esos errores. Lo verdaderamente importante es aprender de ellos para no repetirlos.
Existen, sin embargo, razones para mantener la esperanza.
La educación constituye una de las mayores conquistas alcanzadas por el pueblo. La creación del Bachillerato Integral Comunitario —lograda gracias al esfuerzo colectivo de la comunidad y de diversos liderazgos, entre ellos Melquiades Rosas Blanco— permitió formar nuevas generaciones de jóvenes preparados.
Hoy Mazatlán cuenta con profesionistas, -todos ellos tuvieron que migrar para seguir preparándose - maestros, abogados, médicos, ingenieros y especialistas que desean poner sus conocimientos al servicio de su pueblo. Ese capital humano debe convertirse en uno de los principales motores del desarrollo.
Ahora corresponde al presidente municipal electo, Avelino Rosas Marín, asumir una decisión que marcará el rumbo de la historia reciente de Mazatlán.
Puede optar por administrar el municipio reproduciendo las prácticas que durante años frenaron el desarrollo de las comunidades, o puede encabezar un verdadero proceso de transformación basado en la participación ciudadana, la transparencia, el respeto a la costumbre y la planeación de largo plazo.
Gobernar no consiste únicamente en ejecutar obras públicas.
Gobernar significa construir futuro.
La marginación en la que viven numerosas comunidades mazatecas constituye una deuda histórica que ya no admite más aplazamientos. Resulta inadmisible que, pese a los recursos públicos ejercidos durante décadas, amplios sectores de la población continúen enfrentando pobreza, rezago educativo, carencias en salud, migración forzada y falta de oportunidades.
Asimismo, debe terminar definitivamente la cultura política basada en las dádivas, el clientelismo y la manipulación de las necesidades de la población. Ningún pueblo alcanza su desarrollo cuando los derechos ciudadanos son sustituidos por favores políticos.
Por ello, propongo abrir una nueva etapa en la vida pública de Mazatlán Villa de Flores sustentada en los siguientes ejes estratégicos:
-
Construcción participativa de un Plan de Desarrollo Comunitario de largo plazo
El municipio debe convocar una amplia consulta comunitaria que incorpore la participación de todas las localidades y, de manera innovadora, también de los miles de mazatecos que hoy viven fuera del municipio y que mantienen un profundo vínculo con su tierra.
La pregunta central debe ser sencilla y trascendente:
¿Cómo queremos que sea Mazatlán Villa de Flores dentro de cincuenta o cien años?
Las respuestas deberán convertirse en un verdadero proyecto de nación mazateca que trascienda los periodos de gobierno y dé continuidad al desarrollo del municipio.
-
Una profunda renovación ética de la vida pública
Cada comunidad debe abrir espacios de reflexión para identificar aquellas prácticas que han debilitado la organización comunitaria y definir, colectivamente, los valores que deben orientar una nueva forma de ejercer el poder. Es tiempo de desterrar:
-
la corrupción;
-
el caciquismo;
-
el nepotismo;
-
la compra de voluntades;
-
la manipulación política;
-
el uso patrimonial del gobierno;
-
los intereses personales y de grupo.
Y al mismo tiempo fortalecer:
-
la costumbre;
-
la asamblea comunitaria;
-
la transparencia;
-
la rendición de cuentas;
-
el servicio al pueblo;
-
la solidaridad;
-
la responsabilidad colectiva.
-
Fortalecimiento del poder de decisión de las comunidades
Toda obra pública, programa gubernamental o proyecto estratégico debe surgir de procesos reales de consulta y deliberación comunitaria.
La participación ciudadana no puede reducirse a un requisito administrativo.
Debe convertirse en el principio rector del ejercicio del gobierno.
Cuando las comunidades participan en las decisiones, también fortalecen el sentido de pertenencia, cuidan las obras y asumen corresponsabilidad en su desarrollo.
-
Una política integral para las mujeres mazatecas
Ningún proceso de transformación será legítimo mientras persistan condiciones de violencia, discriminación y desigualdad.
El municipio debe crear mecanismos efectivos para garantizar los derechos de las mujeres, prevenir todas las formas de violencia, fortalecer su participación en la toma de decisiones y ampliar sus oportunidades educativas, económicas y políticas.
El desarrollo comunitario sólo será posible cuando mujeres y hombres participen en condiciones de igualdad.
-
Educación para el futuro sin perder nuestras raíces
La educación debe convertirse en la principal inversión estratégica del municipio.
No basta con ampliar la cobertura escolar.
Es indispensable construir un modelo educativo que fortalezca simultáneamente el conocimiento universal y la identidad cultural mazateca; que enseñe ciencia, tecnología e innovación, pero también lengua, historia, organización comunitaria, medicina tradicional, patrimonio cultural y valores colectivos.
Sólo así podremos formar nuevas generaciones capaces de competir en el mundo sin dejar de ser profundamente mazatecas.
Una oportunidad histórica.
Ha llegado el momento de recuperar el espíritu transformador que dio origen al movimiento por la autonomía y la libre determinación iniciado en 1992.
Ese proceso no debe permanecer como un recuerdo histórico.
Debe convertirse nuevamente en el horizonte que inspire la construcción del futuro.
Postergar una vez más las transformaciones profundas sólo aumentará el desencanto ciudadano y profundizará las contradicciones sociales que durante años han limitado el desarrollo del municipio.
Mazatlán necesita recuperar la confianza en sí mismo.
Necesita reconciliarse consigo mismo.
Necesita convocar la inteligencia colectiva de todo su pueblo.
Cada mujer, cada hombre, cada joven, cada autoridad comunitaria, cada profesionista y cada mazateco que vive dentro o fuera del municipio tiene algo valioso que aportar.
La grandeza de Mazatlán nunca ha dependido de un solo líder.
Ha dependido siempre de la fuerza organizada de su pueblo.
Hoy comienza una nueva etapa.
Ojalá estemos todos a la altura de este momento histórico. Confío en que quienes aún contemplan la posibilidad de obstaculizar o impugnar esta elección reflexionen con serenidad sobre las consecuencias de sus actos. Más allá de intereses personales o de grupo, debe prevalecer el interés superior del pueblo mazateco. Prolongar la confrontación sólo profundizaría las divisiones, retrasaría el desarrollo de nuestras comunidades y seguiría causando un daño innecesario a Mazatlán Villa de Flores. Hoy es tiempo de privilegiar la reconciliación, respetar la voluntad popular y abrir una nueva etapa de unidad, trabajo y esperanza para nuestro pueblo.
Porque los pueblos que honran su memoria son también los pueblos capaces de construir su futuro.
Mazatecas y mazatecos: es tiempo de volver a caminar juntos. Es tiempo de hacer del buen gobierno un compromiso colectivo. Es tiempo de devolverle a Mazatlán Villa de Flores la grandeza de su historia y la esperanza de su porvenir.
Ha llegado el momento de cerrar definitivamente el ciclo de los cacicazgos que tanto daño le han causado a Mazatlán Villa de Flores. Es tiempo de que prevalezca la voluntad del pueblo sobre los intereses de unos cuantos y de construir un gobierno verdaderamente comunitario, transparente y al servicio de todas y todos los mazatecos.
¡Bienvenidos!

