El 5 de septiembre de 2017 Noé David Hernández Trinidad se encontraba en su clase de educación física en la Escuela Primaria Bilingüe “20 de Noviembre”, de la comunidad triqui La Laguna Guadalupe, en Putla Villa de Guerrero.
Era un día normal, hasta que al intentar brincar la cuerda el menor de edad tropezó y cayó golpeándose la cabeza; quedó inconsciente por algunos minutos, ante la miraba atónita de sus compañeros. Instantes después volvió en sí, desorientado y mareado.
Noé David empezó a llorar. Un repentino dolor de cabeza le sobrevino, pero el maestro Néstor Gómez Carrasco no lo remitió al servicio médico, tampoco lo hizo la maestra de grupo, Virginia Martínez López, ni el director de la institución, Hermilo Hernández López. Es más, nadie le avisó oportunamente a la familia de Noé David lo que había ocurrido.
Lo que sí hicieron maestros y autoridades escolares fue enviar a Noé David a su casa acompañado solamente de su prima, que entonces cursaba el tercer grado. Fueron sus papás quienes decidieron llevarlo a un hospital, porque el dolor de cabeza no decía.
Noé David cayó el coma y tres meses más tarde murió, el martes 5 de diciembre del 2017 en el Hospital Doctor Aurelio Valdivieso.
Por estos hechos, ocho años y tres meses desde la muerte de Noé David, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), vía su director Emilio Montero Pérez, ofreció una disculpa pública, aunque esto solo ocurrió hasta que la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) emitió la Recomendación número 14/2024, del 18 de diciembre de 2025.
Ante la madre y el padre de Noé David, el director del IEEPO destacó que la administración que encabeza el gobernador Salomón Jara Cruz tiene la obligación de hacer cumplir la Ley y, con ello, garantizar la protección de las infancias.