Fue un 8M marcado por los disturbios en Oaxaca, con piedras, vallas metálicas y fuego, empujones y hasta detenciones; se trató de una jornada protagonizada por el llamado bloque negro, enfrentado con los antimotines de la Policía Estatal frente al Palacio de Gobierno.
Una de las piedras lanzadas lesionó a Arturo Pérez, corresponsal de La Jornada, quien fue atendido por los cuerpos de emergencia; como él, otras personas entre policías y manifestantes, resultado al menos con araños provocados por los momentos de arrebato, que fueron varios.
Durante la jornada de protestas las activistas de diversas organizaciones cayeron en el vandalismo y, en casos aislados, en el pillaje en negocios; así ocurrió desde la Fuente de las 8 Regiones hasta el Centro Histórico. El Independencia y García Vigil le prendieron fuego a la fachada de una sucursal bancaria.
De igual manera las de pañoleta morada y las de ropa negra usaron martillos para destruir los tablones de triplay que fueron colocados en comercios; además hubo pintas, como quedó registrado en el monumento a Porfirio Díaz, sobre la calzada del mismo nombre, en la colonia Reforma. La historia se repitió a su paso por la Alameda de León.
Ya de cara al Palacio de Gobierno los colectivos avanzaron con limitaciones pues como medida de contención las secretarías de Protección Ciudadana y Seguridad Pública, así como de Gobierno ordenaron colocar vallas metálicas en el perímetro.
“El Estado va caer, va Caer”, gritaban las integrantes de los colectivos, al tiempo que empujaban las vallas o las golpeaban con martillos; también colocaron fotografías de quienes dijeron son agresores de mujeres, como antes lo habían hecho en fachadas de casas y comercios durante su recorrido.